Aug.
22
2018

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Noticias

Mi novia es mi vecina de abajo

The New York Times - Vie, 06/22/2018 - 13:00
Continue reading the main story Foto Credit Brian Rea

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Estábamos buscando apartamentos dúplex en Los Ángeles y nuestro agente de bienes raíces nos había llevado a una pequeña propiedad: dos casas, una junto a la otra, en un mismo terreno.

“Es un arreglo muy de moda estos días”, dijo. “Vivir en una y rentar la otra”.

“Eso no es lo que queremos hacer”, dije.

“Está bien”, dijo, pero probablemente no nos entendió.

Mi novia y yo estábamos interesados en las dos casitas, aunque se las vendieron a otra pareja que tenía la intención de vivir en una y rentar la otra, como el agente inmobiliario había sugerido. Nosotros, por otra parte, teníamos la intención de vivir cada uno por nuestra cuenta en el mismo lugar. Era un plan que parecía incomodar a los demás.

“¿Es porque eres hija única?”, le preguntó a Sara una de sus amigas.

“Sí”, respondió ella, algo mucho más sencillo que explicar los verdaderos motivos.

Un mismo techo con dos hogares es un tipo de compromiso único.

En aquella época, vivíamos en extremos opuestos de San Francisco y el viaje entre una casa y otra estaba acabando con nuestro espíritu. Los escritores y los maestros todavía pueden costearse una vida en Los Ángeles, así que comenzamos a planear nuestra mudanza a esa ciudad.

“Tengo muchas ganas de vivir cerca de ti, pero no contigo”, decía Sara.

“Va a ser maravilloso cuando estemos en propiedades contiguas”, opinaba yo.

Mi madrastra, consciente de las tendencias, nos decía que seríamos “VSJ”, que quería decir “viviendo separados, pero juntos”, en referencia a las parejas que eligen vivir aparte —incluso más lejos—, sin dejar de comprometerse.

Sara estaba en desacuerdo. “Vamos a vivir juntos, pero separados”.

“Me parece que es lo mismo”, dijo mi madrastra.

“Es lo contrario”, respondí.

Yo estaba de acuerdo con Sara. Un mismo techo con dos hogares es un tipo de compromiso único.

Mis abuelos, quienes estuvieron juntos más de setenta años, decían que el amor significa ceder. Creo que mi abuelo decía eso porque estaba casado con la mujer menos dispuesta a ceder en la Tierra. Mi madre se casó dos veces y mi padre cuatro. Yo bromeaba diciendo que no venía de un hogar roto, sino de una tierra quemada.

Ya me había casado en una ocasión. Mi ex y yo estuvimos juntos durante dieciséis años, viviendo a la sombra de mis desastrosos modelos a seguir. Cuando me divorcié, me sentí como un fracaso por no haber evitado el destino que tuvieron mis padres. Deseaba que el amor estuviera menos relacionado con ceder.

Sara es más joven que yo; una instructora de pilates con un tatuaje de dragón que abarca toda su espalda. Todo comenzó como un romance veraniego pero era divertida, amable, intuitiva y tenía ambición. Me hacía sentir que podía ser la mejor versión de mí mismo con ella y supongo que a ella le pasaba igual.

No obstante, eso no quería decir que quisiéramos vivir juntos. Mi única preocupación, quizá un defecto de mi carácter, es la necesidad de autonomía, de tener mi propio espacio.

Sara es igual que yo. Le gustaba que la visitara y le gustaba cuando me iba. “Sobre todo”, dijo un día, “se trata de cómo dejas tu esponja en el lavabo. Sabes que hay un cesto, ¿verdad?”.

Sin importar cuántas veces me lo dijera, seguía dejando esa esponja en un charco. Si vivíamos en casas dúplex, ella tendría su esponja y su lavabo y yo los míos.

“Además”, decía, “soy mala para dormir con alguien más”. Sara duerme como una estrella de mar. Las camas separadas eran una necesidad y las casas separadas en torno a las camas, un lujo.

La autonomía tiene todo tipo de capas. Mi padre tiene todas sus obras de arte en su oficina por lo que define como “la policía del diseño de interiores”, cuando dice eso, mira a su esposa. A la mayoría de la gente le resulta extraña y al mismo tiempo familiar la idea de que el amor significa que, en realidad, no puedes tener lo que quieres.

Suelo perder cosas, con demasiada frecuencia. Cuando estaba casado, la peor montaña rusa emocional fue cuando quise tomar mis llaves y me di cuenta que no estaban; sabía que no las había movido de lugar, así que, ¿de quién era la culpa? Solo podía haber sido de mi esposa, pensaba, con un enojo tan pestilente como el azufre, para darme cuenta momentos después de que yo las había dejado en otro lado. Me avergonzaba haber odiado momentáneamente a la mujer con la que vivía por un motivo que no tenía nada que ver con ella.

Era una espada de doble filo: tal vez vivir solo haría que siempre fuera honesto o quizá mi enojo me seguiría a todas partes.

Con el tiempo, Sara y yo encontramos unas casas dúplex, pequeñas y de estilo español, con un enorme jardín exuberante; era una propiedad que necesitaba pocos cuidados. El ocupante anterior había dejado una montaña de cascajo. Contraté a una compañía de transporte y en su tercer viaje al segundo piso, uno de los tipos se dio cuenta que la mujer que vivía abajo era mi novia.

“¿Ustedes viven separados?”, preguntó.

“Sí”.

“¿Y son vecinos?”.

“Ajá”.

Chocó su mano con la mía. “Ya he estado casado”, dijo. “Esto está muy bien”.

No sabía cómo lidiar con su felicitación.

Mi pregunta es: ¿estamos haciendo esto porque nos amamos o porque nos tenemos miedo?

Leo biografías de autores porque busco no repetir sus errores. No me verán dispararle a una manzana en la cabeza de mi esposa. He observado que después del divorcio la gente tiene el hábito de encontrar un camino más fácil, muchos intentan seguir de una manera menos complicada, es como mantener la distancia para evitar el dolor.

Sara se crió con una madre soltera que, antes de morir joven, le dio un consejo bastante irreprochable: nunca dependas de un hombre.

Se dice que la gente tiene dos fuentes de motivación: el amor o el miedo. Así que mi pregunta es: ¿estamos haciendo esto porque nos amamos o porque nos tenemos miedo?

Hemos estado aquí casi cinco meses. Resulta que la mayor parte de lo que predijimos era cierto; nos encanta invitarnos mutuamente para luego despedirnos, mientras cada quien se marcha a su casa. No hay una “policía del diseño”, así que Sara decoró su espacio con afiches de Gustav Klimt e íconos religiosos y yo el mío con un estilo algo neurótico del arte de cómics.

Extrañamente, me las he arreglado para que mi esponja esté en su sitio ahora que la seguridad de nuestro amor ya no depende de dónde se encuentra.

La primera vez que bajé las escaleras para verla, mi mano estaba en el picaporte antes de preguntarme si debía tocar. Ella suele anunciarse en mi pórtico trasero antes de girar la perilla. No ha habido muchas otras negociaciones.

No obstante, hay una desventaja que no anticipamos. Mi gato comenzó a coquetear con una ardilla que chilla del otro lado de la mampara divisoria. Es indescriptiblemente adorable y quiero poder compartir este momento con Sara, pero no está aquí. Es una tontería y nada importante, pero me he preguntado qué momentos fortuitos nos hemos perdido por no experimentarlos juntos, esas cosas que forjan una relación de pareja.

Hace poco, celebré mi cumpleaños. Sara me regaló unas flores y una cena en Musso and Frank’s. Esa noche, nos quedamos afuera de su puerta y nos besamos para darnos las buenas noches. No voy a decir más, pero ahora nos besamos mejor que cuando nos conocimos, en parte porque cada ocasión es una pequeña despedida. Casi todas las noches, preferimos quedarnos en nuestra respectiva cama.

Subí las escaleras y traté de dormir, pero la preocupación me mantuvo despierto. ¿Este acuerdo es bueno o, sin darnos cuenta, es la ruina? ¿Sara y yo estábamos destinados a alejarnos?

Ningún problema del corazón se ha resuelto a las tres de la madrugada. La verdad era que me encantaba cómo vivíamos. Mis ansiedades tenían que ver con que dejáramos de vivir así. Sabía que mi decisión de estar donde estaba era por amor, no por miedo.

Pero cuando necesito consuelo, me hace falta el contacto con otra piel. Pensé en bajar las escaleras, lo cual habría implicado abrir el cerrojo de la puerta de Sara y que se asustara al despertarla.

Esto no lo habíamos planeado.

Era una cuestión de saber que estaba bien tener el deseo. ¿Alguno de nosotros puede confiar en que alguien no nos rechazará? Si viviéramos bajo el mismo techo, quizá pensaríamos: “Te apoyo, pero lo hago también porque, pues, aquí vivo”. ¿Aceptar depender de alguien es una prueba de amor más fuerte cuando no hay que hacerlo para mantener la paz?

Resultó que Sara y yo estábamos compartiendo experiencias esa noche, aunque por separado. En la mañana bajé sin hacer ruido y me enteré de que también había estado despierta por la noche. Ansiedades. También amaba esta vida y le preocupaba. Le gustaba tenerme cerca, pero a veces las noches eran difíciles. Se daba cuenta del extraño equilibro entre querer depender de alguien y sentirlo incierto.

“Podrías haber subido”, dije.

“¿En serio podía?”.

Me parecía evidente: ¿acaso no siempre es un placer que lo quieran a uno?

Nos sentamos en su sillón por un rato, bebiendo café. Nos tomamos de las manos y, tras unos minutos, me levanté para regresar a mi casa. En realidad, no quería irme pero estaba siendo cortés y no quería abusar demasiado de esta nueva intimidad.

Me miró, como haciendo un puchero. “¿Te vas tan pronto?”.

Me volví a sentar. Transcurrido un momento, recordé que tenía fotos en mi teléfono que quería mostrarle, del gato y la ardilla juntos, pero a cierta distancia, y coqueteando.

Categorías: Noticias

Un programa mundial para detener las violaciones

The New York Times - Vie, 06/22/2018 - 12:00
Continue reading the main story Foto Everlyne Odhiambu, instructora en el municipio de Kibera en Nairobi, Kenia, enseña técnicas para escapar de los posibles atacantes. Credit Nadja Wohlleben

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Los altos índices de agresiones sexuales en los campus universitarios llaman mucho la atención… y con justa razón. Pero ¿sabes quiénes presentan índices más altos de violencia sexual y violación que las universitarias? Las mujeres en edad universitaria que no están en la universidad.

Por desgracia, esos ataques sexuales no reciben mucha atención. Una razón que explica esa situación es que mientras las universitarias son atacadas en una institución que se hace responsable de su seguridad, quienes no asisten a la universidad están dispersas. Además, muchas universitarias y sus familias suelen tener más recursos y poder que las mujeres que no continuaron con sus estudios.

Este problema es mundial. En todo el planeta, mientras más pobre eres más probabilidades tienes de ser violada. Según el estudio de National Crime Victimization, por ejemplo, las estadounidenses con un ingreso menor a 7500 dólares al año reportaron ser víctimas de agresión sexual doce veces más que quienes tenían un ingreso de 75.000 dólares anuales o más.

Hay muchos motivos. Sin importar el lugar, los pobres son más vulnerables a todo tipo de explotación y tienen menos probabilidades de que la ley se aplique en sus casos. El alcoholismo y la drogadicción, dos factores de riesgo para las violaciones, son más comunes. Las mujeres pobres por lo general dependen económicamente de los hombres. Es posible que vivan en un barrio donde, ante la ausencia de empleos y posesiones materiales, el estatus de un hombre dependa de su agresividad y rudeza. Quizá la cultura local trata a los hombres como superiores a las mujeres y les otorga derechos sexuales sobre ellas.

Según una encuesta nacional realizada por Kaiser Family Foundation y The Washington Post, una de cada cinco universitarias es agredida sexualmente (incluyendo toqueteos sexuales) en Estados Unidos.

Es aterrador. Pero existen situaciones peores: en algunos lugares como los barrios pobres de Nairobi, Kenia, anualmente una de cada cuatro adolescentes es violada. Y no obtendrán justicia ni terapia después de eso.

¿Qué pueden hacer esas mujeres para estar más seguras? Lo mismo que hacen las universitarias.

Flip the Script (Cambia la historia) es un curso de entrenamiento en empoderamiento de doce horas dirigido a las universitarias. Se puso en marcha por primera vez en tres universidades canadienses y ahora se está ampliando. Se ha demostrado que redujo las violaciones casi a la mitad y los intentos de violación en dos terceras partes.

Un curso muy similar, que también tiene una duración de doce horas, se realiza en los barrios pobres de Nairobi. Se ha visto una y otra vez que reduce el riesgo de violación significativamente; según un estudio, redujo las violaciones en un 63 por ciento.

Continue reading the main story Foto Flora Masista, de 64 años, grita "No" mientras practica una técnica de autodefensa. Credit Nadja Wohlleben

La violación es tan común en estos barrios que la mitad de las mujeres y niñas que tomaron el curso reportaron haber recurrido a lo que aprendieron para detener a un violador durante el año posterior a la capacitación. Una quinta parte de las asistentes usaron más de una vez las habilidades que aprendieron en el curso.

En 2006, Lee Paiva, una artista de San Francisco, estaba trabajando en Korogocho, un barrio pobre de Nairobi, en un programa de apoyo a familias que cuidaban niños huérfanos con VIH. Su intérprete comenzó a hablarle de las personas que se conseguían por la calle: “A esta chica la violaron a punta de cuchillo, este bebé es producto de una violación, esta niña es VIH positivo a causa de la violación de su padre, aquí murió una abuela luego de ser violada en grupo, el bebé de esta mujer fue violado…”.

Paiva estaba anonadada. Ella misma era una sobreviviente de agresión sexual y había tomado una clase de defensa personal y empoderamiento para mujeres. “Esa clase salvaría vidas aquí”, dijo. Pagó para poder llevar a sus profesores de artes marciales a Kenia con el fin de entrenar a la gente del lugar para que pudieran enseñar defensa personal.

Pero también quería hacer algo más grande. Fundó No Means No Worldwide (No es no en todo el mundo), que creó cursos para jovencitas y más tarde para hombres jóvenes. La organización keniana Ujamaa Africa imparte los cursos, para los que contrató a 81 instructores, en su mayoría en colegios ubicados en las zonas más pobres de Nairobi. Ahora también los imparten en Malaui, Sudán del Sur y Somalia, y en campamentos para refugiados. Una enorme ventaja es su bajo costo: la organización afirma que el costo de prevenir una violación es de 7,44 dólares.

Uganda y Estados Unidos son los próximos destinos de No Means No que también capacitará a seis instructores que viajarán por todo el mundo, capacitando a otros. La organización planea hacer lo mismo con hombres el próximo año.

El curso de No Means No le enseña a las mujeres y a las niñas de entre 10 y 20 años que la mayoría de las agresiones sexuales las comete un conocido, además de enseñarles a identificar el riesgo a tiempo, cómo decir que no de manera eficaz, cómo escapar y, si las palabras no bastan, cómo usar la defensa personal física. Ese también es el plan de Flip the Script.

Sin embargo, a diferencia de este último, No Means No entrena a ambos géneros. El curso para niños de 10 a 13 años y el destinado a chicos de 14 a 19 busca transformar su visión sobre las mujeres y la masculinidad.

A los niños y los hombres se les enseña que las mujeres son dueñas de su cuerpo y que las violaciones y el acoso sexual son inaceptables. Aprenden la intervención de testigos: reconocer cuando las niñas o mujeres están en problemas y cómo pueden intervenir en distintas fases del hecho, haciendo gestos de desaprobación, armando un alboroto o incluso negociando con un violador que ha iniciado un ataque.

Los instructores plantean distintos escenarios. Por ejemplo, un joven está pasando el tiempo con sus amigos, quienes hacen comentarios sexuales a las jóvenes que pasan por ahí. Un profesor muestra su desaprobación con gestos o palabras. Así, los jóvenes practican sus habilidades.

“Socialmente se nos enseña a no intervenir porque no es nuestra responsabilidad”, afirmó Benjamin Omondi Mboya, director ejecutivo de Ujamaa. “Así que el entrenamiento de los chicos se llama ‘Tu momento de la verdad’: yo soy el agente de cambio que puede ayudar. Tengo la capacidad y puedo intervenir”.

“Algunas personas no saben que no es correcto hasta que se lo dices”, dijo Collins Omondi Ooko, quien dirige el programa de los niños.

Le pregunté a Omondi Ooko por qué las violaciones son tan comunes y por qué los chicos creen que está bien. “Crecieron en un entorno en que vieron que sucedía”, respondió, el mismo entorno en el que él creció. “Nadie habla del acoso y la violencia sexual. Las casas de los barrios pobres están muy cerca unas de otras. Si le ocurre algo al vecino, puedes verlo y escucharlo. Comienzas a hacer cosas por influencia del entorno”.

La presión entre pares es un factor crucial. “Sus amigos los presionan a hacer ciertas cosas y ellos buscan encajar en la comunidad”, comentó.

Mboya tenía una respuesta distinta. “La incidencia de violaciones es alta porque la gente se sale con la suya”, dijo. “Todo se reduce a controlar y dominar a la mujer. Pero también sucede porque la gente se sale con la suya y nadie hace algo al respecto. Tenemos leyes, pero no se cumplen”.

No hay consecuencias legales, por lo que es importante crear consecuencias sociales.

La educación del testigo es efectiva. Los niños y hombres que tomaron el curso y más tarde presenciaron una agresión sexual pudieron intervenir con éxito en tres cuartas partes de las veces, el doble de frecuencia que quienes no tomaron el curso.

Continue reading the main story Foto En un taller de la organización No Means No, las niñas son entrenadas para no contenerse. Aprenden a cómo enfocarse en un objetivo y darlo todo. Credit Jake Sinclair / No Means No Worldwide

El curso para mujeres y niñas les enseña a identificar el peligro y poder escapar. “Tienes que evaluar la situación”, dijo Nancy Omondi, coordinadora e instructora del programa. “El objetivo principal es que escapen. Pueden mentir, fingir docilidad, hacer un escándalo, pedir ayuda. Señalar la conducta en voz alta: ‘Deja de tocarme el seno’. Si estás encerrada en una habitación debes negociar tu salida: ‘Te doy mi teléfono’”.

“El hombre piensa ‘Me estoy aprovechando de una niña ingenua’. Él no espera que ella se defienda. En nuestra sociedad, se les dice a las niñas que sean amables. La mayoría de ellas, incluso las mujeres, no creían tener el derecho de decir que no sin sentirse culpables”.

Las agresiones sexuales se presentan en muchas formas… varían incluso entre los distintos barrios pobres de Nairobi, afirmó Omondi: “En Korogocho, las estudiantes se identificaron mucho cuando hablamos de toqueteos indecentes. Cuando vas a Huruma se identifican con los insultos y el lenguaje violento. En Kibera, lo relacionan con que alguien te bloquee el paso y no te deje pasar”.

En Ontario, Canadá, podría comenzar con no aceptar un no por respuesta. En Florida, “Vamos a dar un paseo en coche” y, en todo Estados Unidos: “Tómate unos cuantos tragos más”.

Pero la manera en que las mujeres pueden salvarse no difiere mucho: reconoce las señales de peligro en tu lugar de residencia. Comprende que a las mujeres se les ha enseñado a ser dóciles y complacientes. Habla con firmeza. Si todo lo demás falla, contraataca.

“Se trata de un problema mundial; una de cada tres mujeres”, dijo Jennifer Keller, profesora de psiquiatría y ciencias de la conducta en la Universidad de Stanford. “Muchos de los temas subyacentes son muy similares”. Ella participa en ambos programas, estudia No Means No y ayuda a que Flip the Script se implemente en Stanford.

¿Habrá una estrategia que funcione en todos lados? Keller aseveró que, aunque la idea de una intervención universal requiere de investigación, es muy factible.

“Creo que hay fuerzas inherentes en un enfoque de empoderamiento”, dijo Clea Sarnquist, una académica investigadora experimentada en pediatría en Stanford, quien ha estudiado No Means No. “A veces me sigue sorprendiendo que las jóvenes que asisten a un campus como Stanford no crean tener la fuerza ni la capacidad de defenderse solas. No estamos haciendo lo suficiente en todo el mundo para enseñar a las jóvenes que está bien defenderse solas en todos los sentidos”.

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Cómo salir adelante después de un rompimiento

The New York Times - Vie, 06/22/2018 - 11:00
Continue reading the main story Foto Credit Peter Gamlen

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Cuando era común que rompieran conmigo, me parecía reconfortante ser productiva. Sin importar si estaba haciendo algo muy grande o pequeño, simplemente hacer algo me parecía más atractivo que solo estar ahí rumiando mi dolor.

En vez de quedarme en un estado taciturno, aprendí a convertir mis tropiezos después de un rompimiento en excusas fáciles para mejorar mi vida y hacer las cosas para las que jamás tenía tiempo. Por fin podía aprender a disfrutar de mi propia compañía, ya fuera conociéndome mejor o convirtiéndome en la versión de mí misma que quisiera.

La cultura pop nos ha entrenado para pensar en las separaciones como excusas para atascarnos de helado en la oscuridad durante un mes, pero eso no le ayuda a nadie. Así que mientras reflexionas sobre tu nueva soltería, aquí hay algunas cosas para tomar en cuenta.

Valida tu sufrimiento

Reservar de inmediato un vuelo a Cancún no es necesariamente un buen plan para todos. El duelo toma tiempo. No es una señal de debilidad, sino más bien un paso fundamental para aceptar el cambio.

“Lamentarse de manera intencional es lo que he visto que le funciona a la gente que quiere estar menos preocupada con algo que alguna vez fue muy importante”, dijo Amanda Luterman, una psicoterapeuta clínica que se especializa en sexualidad.

“Elige recordar conscientemente por qué te duele el hecho de que ya no estés en la relación y valida ese sufrimiento”, dijo. Agregó que es útil pensar en tu relación pasada como parte de lo que te hace ser quien eres.

Lamentarse de manera intencional es una aptitud que puedes aprender, como cualquier otra.

Para empezar, piensa en cinco momentos en los que te sentiste genuinamente feliz con esa persona. No los descalifiques. Siéntete orgulloso de haberla elegido, oblígate a sonreír y deja que los recuerdos felices sean positivos.

“Esos recuerdos no han desaparecido como tu relación”, dijo Luterman. “Te mereces seguir apreciándolos. Te ves bien en esa foto, fueron a la tirolesa, los disfraces que usaron fueron geniales, tu valentía de ese día se debió a que estaban unidos; las comidas eran deliciosas; tu risa era genuina”.

Desempeñar el papel de pareja o esposo es una parte importante de la identidad de una persona y eso está bien, pero implica que una gran porción de nuestro sufrimiento está vinculada con nuestra incapacidad de operar fuera de ese marco. Un rompimiento representa una oportunidad para finalmente aprender a aceptarte por tu cuenta.

“Lo más común es que la gente crea que si fueran ‘más’ —más atractivos, más exitosos, mejores personas, más sensuales, más graciosos o simplemente seres humanos más dignos de afecto— su pareja los habría amado lo suficiente y habría sido una buena relación”, dijo Lisa Marie Bobby, una terapeuta de familias y autora de Exaholics: Breaking Your Addiction to an Ex Love.

Canaliza la energía negativa

Cuidar de uno mismo es un proceso distinto para cada quien, así que pon atención a tus necesidades. Considera adoptar un pasatiempo sin tener ninguna expectativa inmediata o realizar un proyecto que has aplazado durante años sin ejercer presión para terminarlo.

“Ser feliz contigo mismo establece las bases para ser tu mejor versión en otras relaciones, incluyendo las románticas y platónicas”, dijo Michele Kerulis, profesora terapeuta en el Instituto de la Familia en la Universidad Northwestern.

“Cuando la gente decide qué pasará con anticipación, puede ser molesto o puede provocar ansiedad cuando las cosas no resulten de esa manera”, comentó la terapeuta y autora.

Enfoca tu recuperación en ti. Hablar mal de tu ex podría parecerte catártico, pero no te ayudará a sanar a largo plazo. En cambio, Lisa Marie Bobby sugiere salidas alternativas como el ejercicio o la escritura. Encontrar una liberación fisiológica a través de actividades vivenciales ayuda a darles sentido a las emociones desconcertantes como el enojo, el dolor y la culpa.

Si eso suena demasiado abstracto, ten en cuenta que no lo es: nuestro sistema cerebral límbico que siente las emociones es incapaz de distinguir entre cosas en las que estamos pensando y cosas que estamos experimentando en la realidad, de acuerdo con Lisa Marie Bobby.

Además está la idea del “cuerpazo después del rompimiento”, que algunos llaman la mejor venganza. Pero también es verdad que el ejercicio tiene propiedades curativas.

“Cuando las hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol están en nuestro torrente sanguíneo, nuestros corazones laten fuerte, nuestros músculos se tensan, sudamos y nos enfocamos demasiado en las ideas amenazantes que tenemos en mente”, dijo la terapeuta y agregó que nuestros sentimientos de enojo o dolor pueden traducirse en dolor físico y encerrarnos en un estado de elevación similar al de la “respuesta de defensa o huida”.

Haz planes

Ahora es el momento de restructurar tu vida como una persona soltera.

Al comienzo de tu separación, documenta tus emociones durante los momentos más vulnerables. Seis meses después, evalúa tu crecimiento, sugiere Lisa Marie Bobby. Consuélate en el control de tus emociones. Tienes el poder de dirigirte hacia la dirección adecuada.

“El tiempo no lo cura todo”, dijo la terapeuta. “Es un proceso activo e intencional”.

Según tu nivel de ansiedad, podrías necesitar más orientación a corto plazo. Luterman sugiere pensar en bloques de siete días para no hacer algo de lo que después te arrepientas.

“Anticipa y habla de momentos desafiantes como toparte con tu ex o dar explicaciones sobre el final de la relación para prepararte y lidiar con sentimientos difíciles conforme van surgiendo”, comentó.

Cuando te hagan la temida pregunta “¿Qué pasó?” en reuniones, Kerulis sugiere preparar una frase para acabar rápido con el tema. Prueba esta: “No estaba funcionando y decidimos tomar caminos separados” o “Sí, ya no estamos juntos y me siento triste. Pero esta noche quiero enfocarme en la diversión y en las cosas positivas”. Después comienza a hablar de las cosas divertidas que has estado haciendo en tu nueva etapa de soltería.

Aun así, no caigas en la trampa de engañarte y creer que nada trágico te sucedió: sí pasó y será desagradable. Así que reconoce el sufrimiento psicológico que puede ocasionar el fin de una relación.

¿Es momento de empezar de nuevo?

Si ya no estás llorando cuando escuchas las canciones que compartían ni sientes la necesidad urgente de salir, puede que estés listo para reactivar tu perfil en esa aplicación de citas. “Sigue tu instinto”, dijo Vikki S. Ziegler, una abogada familiar. Pero si esas canciones compartidas hacen que envíes un mensaje de texto a las dos de la mañana que diga: “¿Estás despierto?”, mándaselo primero a un amigo de confianza.

Si regresar con esa persona es algo que estás considerando, Lisa Marie Bobby recomienda hacerte estas preguntas cruciales: ¿están dispuestos a hacer cambios? ¿Hay cosas que puedas cambiar? ¿Están dispuestos a tomar terapia de pareja?

Agregó que, particularmente para las parejas con una larga historia y niños, “si ambos están trabajando en ello de manera activa y si durante un periodo de tres meses sientes algo distinto y te da esperanza, es una gran señal de que vale la pena darle otra oportunidad a la relación”.

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El matrimonio con un ciudadano ya no evita la deportación en Estados Unidos

The New York Times - Vie, 06/22/2018 - 09:57
Continue reading the main story Foto Leandro Arriaga con su esposa, Katherine, y su hija de 15 meses, Jade. Arriaga llegó a Estados Unidos en 2001. Credit Tristan Spinski para The New York Times

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La pareja le mostró al funcionario de migración sus pruebas —los ocho años de fotografías en Facebook, el certificado de nacimiento de su hijo de 5 años, las cartas de sus parientes y amigos reafirmando su compromiso— y estaban tan cerca, pensó Karah de Oliveira, de ser una pareja normal.

Trece años después de que su esposo recibiera una orden de deportación a Brasil, su lugar de nacimiento, el reconocimiento oficial de su matrimonio le permitiría, con unas cuantas firmas, poder decir que es estadounidense. Con residencia legal, podrían comprar una casa y pedir un préstamo al banco. Podrían subirse a un avión. Podrían llevar a su hijo a Disneylandia.

Entonces, el funcionario regresó.

“Tengo buenas y malas noticias”, dijo. “La buena noticia es que voy a aprobar tu solicitud. Claramente, su matrimonio es real. La mala noticia es que el ICE está aquí, y quiere hablar con ustedes”.

ICE es el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, la agencia federal a cargo de arrestar y deportar inmigrantes que ingresaron de manera ilegal, entre ellos, por el momento, Fabiano de Oliveira. En un cuarto trasero de la oficina de migración de Lawrence, Massachusetts, dos agentes estaban esperándolo con esposas. Su esposo se disculpaba, diciéndole que sentía mucho todo lo que estaba pasando.

Karah de Oliveira le dio un beso de despedida. “Haré todo lo que pueda para sacarte”, dijo.

Durante décadas, casarse con un ciudadano estadounidense había sido una garantía casi absoluta de residencia legal, el mayor problema era comprobar que la relación era real. Sin embargo, con el gobierno de Donald Trump que instiga una persecución fiera de inmigrantes sin documentos a lo largo del país, muchos de los que recibieron órdenes de deportación se topan con que sus trabajos, casas y familias ya no son una defensa, ni siquiera para quienes se casaron con estadounidenses.

Conforme el gobierno de Trump arresta a miles de inmigrantes sin antecedentes penales y reforma las reglas incluso para inmigrantes legales —un correctivo necesario desde hacía tiempo, según los funcionarios, para las políticas laxas del pasado— muchos que han vivido sin papeles por años están buscando de manera urgente el estatus legal a través de un padre, hijo adulto o cónyuge que ya son ciudadanos o residentes permanentes.

No obstante, en un número de casos cada vez mayor, los inmigrantes con viejas órdenes de deportación que nunca fueron obligados a irse están recibiendo la autorización después de una entrevista con los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por su sigla en inglés), la agencia que administra los permisos de residencia y la ciudadanía, solo para que ICE los arreste.

“Es como jugar dados en Las Vegas o algo así”, dijo William Joyce, exjuez migratorio que ahora se dedica a las leyes migratorias en Boston. “No es 100 por ciento seguro, pero estás jugando con fuego si vas a esa entrevista. Podrás entrar, pero quizá no salgas”.

Fabiano de Oliveira y Karah, su esposa, fueron novios durante ocho años, desde que la hermana de ella los presentó y comenzaron a trabajar en locales cercanos; él, en una pizzería y ella en un Dunkin’ Donuts. Tuvieron un hijo tres años después, pero él espero hasta 2016 para casarse con Karah, nativa de Massachusetts, en parte porque no quería que su familia pensara que él solo quería la residencia legal.

Después de la boda, todas las cosas que no podían hacer debido a su estatus legal se volvieron más evidentes: no podían irse de luna de miel porque él no podía abordar un avión, ni tener una tarjeta de crédito conjunta ni contratar un seguro de automóvil.

“Lo atraparon porque estaba tratando de hacer lo correcto”, dijo Karah al referirse al arresto de su esposo el 9 de enero. “Fue como una emboscada”.

Tomó un mes conseguir que su esposo saliera libre. Ella no sabía qué decirle a su hijo cuando preguntaba por su padre, así que Oliveira le decía que estaba trabajando en otra ciudad.

Como muchos inmigrantes detenidos así, Fabiano de Oliveira, un pintor de casas, no tenía antecedentes penales. Para el gobierno de Trump, la otra cosa que tenían en común era más relevante: una obligación legal, pero hasta ahora sin cumplimiento, de dejar el país que los había acogido por años, a pesar de que habían establecido sus vidas y sus familias en Estados Unidos.

Durante los últimos años del gobierno de Barack Obama, las autoridades dejaban en paz a la gente sin antecedentes penales; en vez de eso, se enfocaban en inmigrantes que habían llegado recientemente o que habían sido condenados por crímenes serios.

Sin embargo, el gobierno de Trump hace énfasis en que cualquiera que viva en Estados Unidos de manera ilegal es blanco de deportación, una política que ha aumentado los arrestos migratorios en más de 40 por ciento desde el inicio de 2017. Aquellos que recibieron órdenes de dejar el país hace años son blancos fáciles para una agencia con recursos limitados para la puesta en vigor de las leyes, especialmente si la gente entra a una oficina de inmigración.

Los agentes del ICE que antes permitían que muchos inmigrantes ilegales se quedaran en el país siempre y cuando se presentaran en sus oficinas de modo regular han comenzado, durante el último año, a arrestar a esos mismos inmigrantes que alguna vez tuvieron citas de rutina con las autoridades migratorias. A diferencia de aquellos que no tenían contacto previo con el sistema de inmigración, quienes ya habían recibido órdenes de deportación tienen poca, o ninguna, protección contra la deportación inmediata.

La mayoría de los que han sido arrestados por las políticas del gobierno de Trump tenían posibilidades muy escasas de alcanzar un estatus legal en algún momento, ya fuera por casarse con un ciudadano o alguna otra medida.

La gente como Fabiano de Oliveira, por otro lado, estaba en el camino correcto.

En años recientes, conseguir un permiso de residencia permanente a través de sus cónyuges y familiares se había vuelto mucho más fácil para quienes estaban en el país de manera ilegal. Hasta 2013, los indocumentados tenían que irse de Estados Unidos y esperar a que terminara su proceso de solicitud desde el extranjero, en algunos casos hasta por una década, antes de regresar con permisos de residencia permanente.

El gobierno de Obama creó exenciones para acortar el proceso pero las trabas continuaron: los solicitantes tenían que pasar por escrutinios y revisiones de seguridad, por ejemplo, para comprobar que ser deportado le causaría a un ciudadano estadounidense —cónyuge, por ejemplo— grandes problemas. Una vez que el funcionario de inmigración certificaba que sus matrimonios eran reales, aquellos con viejas órdenes de deportación podían pedirle a un juez de migración que las eliminara para que pudieran continuar con sus solicitudes.

No obstante, ahora es riesgoso presentarse a una entrevista.

“Muchas personas deben tomar una decisión muy complicada entre permanecer en las sombras sin un estatus migratorio formal” o arriesgarse a ser arrestados, dijo Genia Blaser, abogada del Immigrant Defense Project, un grupo con sede en Nueva York que ha estado atendiendo llamadas de inmigrantes preocupados por las nuevas políticas.

Los abogados de migración en Nueva Inglaterra, en particular, dicen que se ha registrado un contundente aumento en el número de clientes arrestados durante las entrevistas matrimoniales en los últimos meses. En el pasado, dijeron, los funcionarios de USCIS hacían advertencias de rutina a sus contrapartes del ICE sobre solicitantes con órdenes de deportación antiguas, pero fue a partir de la presidencia de Donald Trump que los agentes migratorios comenzaron a arrestar a estas personas durante las entrevistas.

Varios abogados dijeron que ya no podían animar a sus clientes para que asistieran a sus entrevistas matrimoniales, incluso si no asistir significaba suspender un proceso que ya había durado meses, si no es que años, y quizá miles de dólares en honorarios legales y cuotas de solicitud.

“Así que terminas en una situación en la que no vas a la entrevista, no te aprueban tu petición, así que no hay avance”, dijo Joyce, quien aseguró que durante el año pasado al menos cinco de sus clientes fueron arrestados a la mitad de su trámite para solicitar residencia permanente con base en matrimonio, entre ellos dos que sí fueron deportados.

Un vocero del ICE, John Mohan, dijo que esa oficina siempre ha trabajado con otras agencias gubernamentales para reunir información con el objetivo de aplicar la ley.

“ICE no exime a ninguna clase o categoría de extranjeros susceptibles a la deportación de probables ejecuciones legales”, dijo. “Cualquier individuo que viole las leyes migratorias podría ser objeto de arresto, detención y deportación de Estados Unidos”.

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Las glamurosas abuelas de Instagram

The New York Times - Vie, 06/22/2018 - 08:24
Continue reading the main story Foto Lyn Slater, de 64 años. Su cuenta es @iconaccidental Credit Calvin Lom

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Fotografiada con la cadera echada hacia adelante, para presumir su vestido marca Margiela y sus jeans cuidadosamente deshilachados, Lyn Slater emana un estilo que es poco común entre sus pares. Es profesora de la Facultad de Servicio Social en la Universidad Fordham, pero su trabajo adicional, como modelo y bloguera, la ha vuelto más conocida: es un icono en Instagram.

Sí, tiene 64 años en una era en la que otras mujeres de su edad se sienten presionadas a rehuirle a la cámara. Pero Slater no va a dejar que eso le suceda.

Su influyente cuenta de Instagram, Accidental Icon, tiene decenas de miles de seguidores, en su mayoría jóvenes a los que les encanta su tono impertinente.

“Lo presumo todo”, dijo. “No tengo 20 años. Ni quiero tener 20 años, pero me siento genial. Y en eso pienso cuando publico una foto”.

Su voz es parte de un coro de contemporáneas: mujeres en sus sesentas y setentas que se enfrentan al envejecimiento de manera audaz y con un estilo muy cautivador.

Estén casadas o solteras, trabajen o no, y casi todas de ellas abuelas, se han hecho sentir en Instagram con la intención de socavar las nociones antiguas sobre cómo se ve y se siente ser “viejo”. Y lo hacen siendo, en palabras de algunos, “100 por ciento chingonas”.

Continue reading the main story Foto Dorrie Jacobson, 83, @seniorstylebible Credit Jodi Jacobson

“Estas mujeres son embajadoras de la edad”, dijo Ari Seth Cohen, creador de Advanced Style, un blog de estilo callejero del que ya salieron dos libros y una película que documentan lo que él llama “la moda y la sabiduría de los de mayor edad”. Hizo notar que a quienes capta en su trabajo son un reflejo de y también contribuyen a los cambios en las percepciones sobre envejecer.

“La idea de cómo se ven estas mujeres mayores ha cambiado”, dijo Cohen. “Si eran muy a la moda en su juventud, lo seguirán siendo ahora”.

Su comentario tiene eco en una encuesta hecha a mujeres de entre 55 y 72 años y titulada Elastic Generation (Generación elástica), de la empresa de mercadotecnia J. Walther Thompson. “Nuestro entendimiento colectivo de cómo se ve la vida en una edad avanzada está muy pasada de moda”, dice Marie Stafford, la directora europea de JWT, en la introducción de ese informe. “La edad no dicta cómo vivimos. Tienen más influencia las capacidades físicas, circunstancias financieras y la mentalidad”.

“No vamos a ser viejitas con cabello azul sentadas en una residencia para ancianos”, dijo Jenny Kee (@jenyyjeeoz), artista y diseñadora australiana de 71 años. “O si vamos a estar en una residencia, estaremos ahí con nuestra marihuana, nuestra comida saludable y mucho estilo”.

Slater concurrió: “Cuando era joven estábamos quemando sostenes y promovíamos el amor libre”, dijo. “Nos drogábamos. ¿Por qué aceptaríamos crecer a la imagen del envejecimiento que le tocó a nuestras madres?”.

Continue reading the main story Foto Jenny Kee, 71, @jennykeeoz Credit Georges Antoni

La expresión personal es la regla para los atuendos. Dorrie Jacobson, exconejita Playboy de 83 años, modela ropa interior en su cuenta de Instagram. En entrevista, como lo hace en esa red social, invita a sus seguidores a abandonar las ideas de cómo deben vestirse las mujeres de su edad. “Usa lo que quieras”, dijo. “La idea de qué es apropiado para tu edad no tiene nada que ver”.

La inspiración detrás de estas declaraciones vivaces son las mujeres que se autonombraron “Instabuelas”, como Helen Ruth Elam Van Winkle, alias Baddie, de 89 años. Viste suéteres muy coloridos o trajes de baño ajustados o una camisa color rosa con un mensaje escrito: “Sé una ramera y haz lo que gustes”. Van Winkle tiene millones de seguidores y le pagan por promocionar marcas como Smirnoff o productos de cabello.

La influencia de estas mujeres ha sido propagada por nuevos aires, pues coincide con la mayor visibilidad y peso de personajes políticos como la magistrada de la Suprema Corte de Estados Unidos Ruth Bader Ginsburg o con abuelas de alto perfil como Meryl Streep o Cher en la nueva película de Mamma Mia.

Ante tal coyuntura, los diseñadores y anunciantes también han reconocido que existe ese mercado; los crecientes mensajes de inclusión en varias campañas ya no son solo sobre raza y etnia, sino edad. Armani cuenta entre sus modelos a Yasmin Le Bon, con cincuenta y tantos años, e Isabella Rosellini de nuevo es la cara de Lancôme a sus 65, veinte años después de que la marca había dejado de colaborar con ella.

Continue reading the main story Foto Emiko Mori, 94, @1000wave Credit Chinami Mori

Aún así, eso no da cuenta de la sagacidad que tienen muchas otras para redes sociales. El 73 por ciento de las mujeres encuestadas para el estudio de generación elástica indicaron que desprecian la condescendencia sobre si saben usar la tecnología y seis de cada diez dijeron que les “fascina” usarla.

Lo que es más, han sabido hacer dinero de ese uso. Slater, por ejemplo, ha monetizado su cuenta de Instagram con campañas para Mango, las farmacias CVS y ofertas para hacer un libro a partir de sus publicaciones en redes.

Kee, en su cuenta, se ha unido a la marca de diseñadores Romance Was Born y están por presentar una colección de alta costura en París, este julio.

Mientras que Jan Correl, de 60 años —cuya cuenta se llama Silver is the New Blonde (Las canas son el nuevo rubio)— es consultora para ventas con marcas de ropa íntima. “Los anunciantes saben que las mujeres de mi edad tenemos dinero para gastar”, dijo.

Continue reading the main story Foto Sarah-Jane Adams, 63, @saramaijewels Credit Amurri Lauren

Aunque algunas también son recelosas de solo ser vistas por su edad. Sarah-Jane Adams, de 63 años, empezó a usar Instagram para promocionar la joyería que vende y dice que nunca quiere hacer referencia a las canas.

“Era punk y antes hippie. Ahora junté las dos culturas. Soy de la generación de Germaine Greer”, dijo, en referencia a la autora de la segunda ola feminista. “Pero en redes sociales todos me quieren apilar con los de más de 60”.

Continue reading the main story Foto Jan Correll, 60, @silver_isthenewblonde Credit Mr. Silver

Sin embargo, el resultado es prácticamente todo positivo. Publicar en Instagram refuerza una idea de solidaridad que quizá no tengan en otros ámbitos. Cohen, del blog Advanced Style, indicó que muchas de ellas no viven en grandes ciudades. “Para ellas, Instagram puede ser una ruta para amistades a larga distancia o reuniones en la vida real, eventos que prevengan sentimientos de aislamiento y fomenten la idea de una comunidad”, dijo.

Y esa comunidad probablemente incluye a muchos jóvenes; la gran mayoría de los seguidores de Slater tienen entre 25 y 35 años. “No tienen el mismo sesgo y no les gustan las categorías. Por eso se identifican con lo que publico y todos los que me apoyan, me siguen o me contratan son jóvenes”.

Kee también dice que las adolescentes y mujeres veinteañeras las admiran por haber estado ahí en momentos que consideran clave, como el surgimiento de la gran ola feminista o, en el caso de la nieta de 13 años de Kee, el auge del rock sesentero. “Vivimos épocas extraordinarias”, dijo Kee. “Estas chicas lo saben, saben lo que vivimos, y nos envidian”.

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El mundo Mundial 10: Así somos

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 19:08
Continue reading the main story Foto Lionel Messi, capitán de la selección argentina, después del partido en el que su equipo perdió 3 a 0 contra Croacia en el segundo enfrentamiento del grupo D Credit Matthew Childs/Reuters

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La columna El mundo Mundial de Martín Caparrós en The New York Times en Español comentará día tras día lo que suceda en Rusia 2018.

BARCELONA — Así somos: parece que así somos. En el mundo dicen —los que dicen algo sobre el tema— que lo que hacemos los argentinos es exactamente eso: sobrar, hacernos los vivos, simular que podemos lo que no podemos, creerlo incluso. Así somos: a los ocho minutos del segundo tiempo el arquero argentino, Wilfredo Caballero, recibe la pelota de un compañero y, en lugar de pararla o pasarla hacia un costado, intenta levantarla sobre la cabeza de un atacante croata y se la entrega. El croata, un tal Rebic, agradecido, lo fusila. Un partido tenso, difícil, en el que cualquier error podía ser fatal, se deshizo por esa obviedad: un argentino creyendo que puede lo que está claro que no puede.

A principios de este siglo un pensador resumió como nadie nuestra filosofía. Vive aún y se llama Eduardo Duhalde. Entonces, por sus méritos tan inmensos como desconocidos, presidía la nación del Sur. Fue desde aquel sillón que lanzó su máxima inmortal, su síntesis perfecta: “La Argentina está condenada al éxito”, dijo, y sonrió tan satisfecho.

Continue reading the main story Foto El portero titular de Argentina, Willy Caballero, ve pasar el balón en el segundo gol de Croacia. Credit Johannes Eisele/Agence France-Presse — Getty Images

Y lo creímos, se diría, lo creemos. Parece que todos lo creemos pero, campo tras campo, cada sector se empeña en desmentirlo. Nos quedaba —entre pocos— el fútbol: en fútbol sí que somos buenos, los mejores, somos el país de Maradona y Messi, de Di Stéfano y Sívori, uno de los mayores exportadores de futbolistas, los hinchas más tremendos. Con esa idea fue a Rusia la selección argentina: aunque la realidad se empeñaba en desmentirla, aunque se clasificó por los pelos en el último partido, aunque jugaba mal a nada, igual se suponía que, cuando llegara el momento verdadero, el éxito, nuestra condena, llegaría.

Tanto que le entregaron la selección a un señor improbable. Jorge Sampaoli no formó el mismo equipo dos veces en los trece partidos que lleva dirigidos. Un señor que hace cuatro días paró cuatro defensores y ahora, para el partido más difícil, puso tres zagueros y dos laterales: es difícil jugar con esa formación, requiere semanas o meses de trabajo y él lo improvisó, igual que todo. Por eso, supongo, los defensores argentinos se asustaban, daban todas las ventajas, erraban como perros. Y Messi no era Messi y Agüero estaba missing y el único argumento argento era correr para adelante y ver si los otros, un Dios mediante, la pifiaban.

Messi merece un párrafo aparte, este párrafo: no hizo nada, y es duro, porque suele ser el que hace todo, de quien se espera todo. Durante el primer tiempo se quedó estacionado cerca del arco croata y casi no tocó la pelota. Los argentinos nos hemos quejado tantas veces de que en la selección tenía que bajar demasiado a buscarla y que eso lo neutralizaba. Quizás intentó solucionarlo; quizás era que estaba abatido, abatatado. En el segundo tiempo fue peor; lo cierto es que no pudo hacer nada y él era, por supuesto, la esperanza. También muy argentino: esperarlo todo del hombre fuerte, del caudillo.

No había plan, no había juego, no había nada. Pero el partido, a esta altura, importa poco. Era, queda dicho, tensión a tope sin parar, presión y golpes, miedo a perder, miedo a ganar, más miedo a tener miedo. El partido fue un disparate, pelotazos, arremetidas, impotencia en acto. Y un técnico, una vez más, que no sabía lo que hacía, y terminó de confirmarlo dando entrada, en el minuto 68, al pobre Dybala, que no había participado ni un minuto en los entrenamientos de los titulares.

Continue reading the main story Foto Un hincha argentino reacciona ante la derrota de Argentina contra Croacia en el Mundial de Rusia 2018 Credit Dimitar Dilkoff/Agence France-Presse — Getty Images

El partido, ya queda dicho, importa poco: fue un papelón, una catástrofe menor, no mucho más que fútbol. Lo que importa es que ya no quedan más metáforas posibles para que los argentinos entiendan que así no podemos. Que no se puede improvisar todo el tiempo, repetir los errores todo el tiempo, simular todo el tiempo y creer que algo bueno puede salir de eso. Si la economía hundida no nos convence, si el Estado destruido no nos convence, si la desigualdad creciente no nos convence, si la violencia mayor no nos convence, ¿será que el fútbol puede convencernos? No es probable. De últimas, dirán ahora, es solo un juego. Y, además, con un poco de suerte, todavía podemos zafar. Al fin y al cabo, ya se sabe que el éxito es nuestra condena.

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El fútbol brasileño en tiempos de borrasca electoral

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 17:46
Continue reading the main story Foto Philippe Coutinho celebra su gol contra Suiza el 17 de junio de 2018, el primer partido del grupo E que terminó en un empate. Credit Marko Djurica/Reuters

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SAN PETERSBURGO — La selección de Brasil debutó en el Mundial con un empate frente a Suiza. Y ese resultado ha disminuido el optimismo de la afición canariña de ganar una sexta Copa del Mundo. Pero si a partir del viernes la selección brasileña empieza a ganar partidos y el 15 de julio resulta campeona en Rusia, ¿qué consecuencias tendría en un país convulsionado políticamente y que celebra elecciones presidenciales en octubre? O, acaso más problemático, ¿qué pasará si pierde?

Aunque me atrevo a especular que ningún resultado del Mundial influirá en la elección del próximo presidente en Brasil, es inevitable ver la influencia del deporte más popular del país en su política.

El fútbol ha servido para impulsar a figuras alejadas de la política a cargos públicos. El ejemplo de Argentina es elocuente: el expresidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, está hoy en la Casa Rosada. Macri aprovechó el éxito del club que dirigió por trece años para llegar la alcaldía de Buenos Aires y luego a la presidencia de la república.

La discusión sobre la intersección entre política y fútbol se instaló en Brasil desde 1970. Seis años antes del Mundial México 70, un golpe de Estado instauró un régimen militar en Brasil que se prolongó hasta 1985 y que, según una Comisión de la Verdad, asesinó o desapareció a 434 personas, persiguió a la oposición política y torturó a activistas a los que llamaban “comunistas”. Cuando comenzó la Copa del Mundo, la izquierda había advertido que no apoyaría a la selección verde amarela: su éxito a ojos del mundo, decían, reforzaría a la dictadura.

En la película El año en que mis padres se fueron de vacaciones, del cineasta brasileño Cao Hamburger —que cuenta la historia de un joven aficionado brasileño separado de sus padres, perseguidos por la dictadura—, muestra la inevitable alegría de los militantes de la izquierda, quienes al principio se resistieron a festejar el primer gol de la selección en 1970 pero terminaron por apoyarla.

El 21 de junio de 1970, Brasil derrotó 4 a 1 a Italia en la final, ganó su tercera Copa del Mundo y se hizo definitivamente con el trofeo Jules Rimet. La dictadura usó y abusó de la conquista: el éxito en el Mundial fue un eficaz artefacto de propaganda que le dio réditos al general Emílio Garrastazu Médici. Pero los héroes que pasaron a la historia no fueron militares, sino Pelé, Tostao y Rivelino. A Médici, quien murió en 1985 —poco después de que el régimen militar comenzara a desmoronarse—, la historia le reservó calificativos distintos: asesino y torturador.

Unos años después, en Brasil se ha demostrado que los resultados de una contienda electoral pueden ser opuestos a los del campeonato Mundial de fútbol. El desencanto o ilusión de los aficionados con la selección brasileña no se traduce en la desconfianza o el apoyo de los electores con el gobierno.

Continue reading the main story Foto Tité, el entrenador de Brasil, en el debut mundialista de su selección en el estadio Rostov Credit Damir Sagolj/Reuters

En 2002, cuando Fernando Henrique Cardoso estaba terminando su presidencia, la selección de fútbol ganó su quinto título en el Mundial de Corea del Sur y Japón. En las elecciones de ese año, su partido político (el Partido de la Social Democracia Brasileña) y el sucesor que había designado, José Serra, fueron derrotados por Luiz Inácio Lula da Silva del Partido de los Trabajadores.

Y en 2014, la entonces presidenta Dilma Rousseff fue insultada a coro en la Arena Corinthians en São Paulo en la inauguración del Mundial. En esa edición, jugando como anfitriones, la selección brasileña fue humillada por Alemania en las semifinales (el célebre 7 a 1) y luego por Holanda, en Brasilia, en la disputa por el tercer lugar (esta vez 3 a 0). Pese a los reclamos en los estadios, las protestas en las calles y las derrotas en la cancha, Rousseff fue reelegida a un segundo mandato a la presidencia solo tres meses después.

Memorias de los años de plomo. El futbol en los tiempos del Cóndor, un documental del periodista Lucio de Castro, aborda la operación conjunta de las dictaduras en América del Sur en la década de los sesenta y el modo en que buscaron legitimar sus regímenes autoritarios con el fútbol. El documental muestra, entre otros, un caso de la Argentina del general Jorge Rafael Videla.

Cuando Argentina le ganó a Holanda en la final del Mundial de 1978, en el estadio Monumental de Buenos Aires, los verdugos sacaron de su celda una desaparecida argentina que se encontraba detenida en la tristemente célebre Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), a pocos metros del estadio Monumental de donde, en ese momento, salían los aficionados emocionados y felices por la conquista. En la calle, la prisionera vio la escena de la multitud en delirio. Ella relata en el documental la ambigüedad que sintió en aquel momento y dice que también estaba feliz y quería celebrar a Argentina al mismo tiempo que quería advertirles a los centenares de aficionados que a pocos metros de allí había otros argentinos que estaban siendo torturados y asesinados.

Reprimir la felicidad que produce el fútbol por motivos políticos es cruel e incluso inútil. No solo porque es difícil cancelar las emociones de la pasión de un hincha, sino también porque, si lo lograra, no soluciona nada.

El impopular presidente Michel Temer no caerá si la selección brasileña pierde en Rusia ni ningún candidato a sucederlo tiene garantizada una victoria electoral si la escuadra nacional se corona y se convierte en la única en ganar seis Copas del Mundo.

Sin embargo, como ha sucedido con algunos jugadores de fútbol americano en Estados Unidos y otros atletas que se han negado a reunirse con el presidente Donald Trump, el entrenador de la selección brasileña, Tité, anunció que si su equipo gana el título él no irá al encuentro con Temer. En eso habrá hecho muy bien.

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Ese gol no existe, Perú

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 16:26
Continue reading the main story Foto El futbolista peruano Pedro Aquino se lamenta durante la derrota de su selección contra el equipo de Francia en el Arena Ekaterimburgo, el 21 de junio de 2018. Credit Darren Staples/Reuters

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EKATERIMBURGO, Rusia — Es todo tan triste que esta crónica no debería escribirse, sino llorarse. Ya en el minuto 35, cuando el tanto de Kylian Mbappé nos dejaba afuera del Mundial, algo me hacía pensar que sería imposible remontar el marcador.

Paolo Guerrero había empezado a pelear consigo mismo —sabe Dios si lo que le molesta es perder tontamente el primer balón que toca o levantarse de la cama con el pie que no debe o el color de la camiseta del rival—, pero a ese capitán lo conocíamos y nos habíamos olvidado de que existía.

Cuando Paolo Guerrero está así a Perú no le sale nada, y hoy era una noche donde todo tenía que salir. Ese Guerrero finge faltas todo el tiempo, anda más en el suelo que de pie, le gruñe al árbitro y pierde pelotas que el otro Guerrero —el que nos trajo a Rusia—, convertiría en gol o en algo parecido a eso. Hasta cuando probó, ahí estuvo Hugo Lloris, que fue capaz de firmar una carta a favor del capitán peruano, pero que ya en el Mundial no lo dejaría celebrar.

Es una noche helada en Ekaterimburgo, y ahora mismo silenciosa, olvidable. Luego de quedar eliminados ante una Francia que nunca nos pasó por encima, el único objetivo de Perú parece ser celebrar un gol antes de volver a casa, y eso es tristísimo.

Continue reading the main story Foto Un grupo de peruanos veía la proyección del partido entre Francia y Perú, en la zona de fanáticos de la FIFA en Moscú, el 21 de junio de 2018. Credit Maxim Shipenkov/Epa-Efe, vía Rex, vía Shutterstock

Treinta y seis años después, no vinimos para eso, aunque tampoco es claro para qué vinimos: ¿a disfrutar de un Mundial luego de tanto tiempo? ¿A pasar la primera fase y ser felices solo con eso? ¿A usar el traductor de Google hasta para buscar un baño? ¿Para qué vinimos desde tan lejos? No para esto, estoy seguro. ¿Por qué nos duele tanto perder un juego, si un juego debería ser solo eso?

El primer golpe llegó tres horas antes del inicio, a mil kilómetros de aquí, con un zurdazo de Eriksen que reventó el arco de Australia, en la ciudad de Samara. Con Dinamarca arriba, las posibilidades de Perú en el Grupo C eran escasas: o ganábamos o adiós. El empate de Jedinak, de penal, nos daba algo de chances, pero sin gol no se puede, y el Perú que vino a Rusia no tiene gol.

Sabe defenderse, es ordenado y armónico, pero incluso en esa armonía —por momentos tan repetitiva que se vuelve apática, rutinaria— tiene más de sinfónica que de banda de jazz. Si fallan los violines, hay que saber improvisar, y arriba no lo supimos hacer. Van 180 minutos tocando la misma música.

André Carrillo encara, centra y suena un grillo. Entonces hay que probar de lejos. Unos 25.000 peruanos han llenado el Arena Ekaterimburgo y esto se parece tanto al Estadio Nacional de Lima que por momentos tengo la sensación de que para volver no debo tomar tantos aviones, sino apenas un taxi o un bus. La barra empuja, pero la FIFA aún no da puntos por la cantidad de banderas ni por los decibeles de las graderías.

Continue reading the main story Foto Una simpatizante peruana miraba la derrota de su selección ante Francia en la zona de aficionados de la FIFA en Sochi, el 21 de junio de 2018. Credit Mohamed Messara/Epa-Efe, vía Rex, vía Shutterstock

Edison Flores dispara y se va afuera. Pedro Aquino prueba y choca en el poste. Entra Jefferson Farfán en el segundo tiempo, pero nadie es capaz de arreglar lo que ni siquiera está mal. El gol, sencillamente, no existe. Perú no tiene gol. Entra Raúl Ruidíaz, y ni con cuatro delanteros —además están Guerrero, Farfán, Carrillo— hacemos daño. Francia ha leído nuestra partitura y sabe cómo dormir la pelota hasta el pitazo final.

En Perú todos marcan y juegan al fútbol; son un equipo sólido, el mejor en años, pero lo que salió tan bien antes de llegar a Rusia —contra Croacia, Islandia, Escocia y Arabia Saudita—, falló donde no debía fallar. La tribuna sabe perdonar, pero no olvida.

A este Mundial no llegamos para ser el tercer país eliminado. ¿Para qué llegamos, entonces? ¿Para llenar la Plaza Roja de Moscú? ¿Para cantar el himno a banderazos? ¿Para no ser últimos ni ser campeones? ¿Para que Guerrero salga llorando del campo, consolado por Gareca? ¿Para qué va un país a un Mundial? ¿Para vender ilusiones, camisetas, televisores?

Continue reading the main story Foto Simpatizantes de Perú alentaban a su selección en Kazán, el 21 de junio de 2018. Credit Benjamin Cremel/Agence France-Presse — Getty Images

“Un gol más va a haber”, solía decir Daniel Peredo, el periodista peruano que narraba como nadie los partidos de la selección y que murió poco después de clasificar a Rusia. No hay peruano que no haya querido oír a Peredo cantar un gol peruano en este Mundial.

Es muy triste escribir esta crónica, muy triste: pensar que incluso con Peredo transmitiendo en la cabina, no lo hubiéramos oído en lo que más lindo le salía. Falta un partido, es cierto, y quizá ahí se pueda convertir, no sé. Esta fiesta ya terminó para nosotros.

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Los tragos de este bar en Rusia antes tenían esteroides

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 15:50
Continue reading the main story Foto El menú de cocteles de La Punto tiene referencias al pasado oscuro del edificio. Credit Denis Sinyakov para The New York Times

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SOCHI, Rusia — El barman del restaurante hizo girar con estilo una botella de licor por atrás de su espalda y preparó los ingredientes para un cóctel cerúleo a base de ajenjo, que adornó con una baya dorada.

Hace no tanto tiempo, dentro de este mismo edificio, a unos pocos pasos de donde estaba parado el barman, se mezclaban brebajes muy diferentes y mucho menos apetitosos: orina, granos de café y sal de mesa, por nombrar algunos de los ingredientes.

El restaurante, La Punto, es un gastrobar de Sochi que el sitio web de la Copa del Mundo recomienda a los aficionados y que está situado en el mismo edificio que albergó al infame laboratorio antidopaje al centro de uno de los esquemas fraudulentos más elaborados en la historia de los deportes.

En este lugar, Grigory Rodchenkov —el químico que dirigió las pruebas de dopaje en Rusia durante una década, incluido en las Olimpiadas de Invierno de Sochi en 2014— pasó las noches durante esos juegos olímpicos alterando más de cien muestras de orina con el fin de ocultar el uso generalizado de drogas prohibidas para mejorar el rendimiento que utilizaban algunos de los mejores atletas rusos.

Este mes, mientras se desarrolla otro importante evento deportivo internacional en la ciudad, la estructura funge casi como un símbolo permanente de la sombra que todavía persigue a los deportes rusos, un monumento perturbador que honra el arte oscuro del dopaje.

Continue reading the main story Foto Los comensales ven el partido de Rusia contra Egipto en La Punto. Credit Denis Sinyakov para The New York Times

El martes, cuando los aficionados llenaban el restaurante para ver cómo Rusia lograba una victoria sobre Egipto, el edificio que dejó una cicatriz en el deporte ruso se volvió de pronto un lugar para celebrarlo.

“Es algo muy positivo”, comentó Artyom Zhuk, un marinero de 35 años originario de Novorossiysk, en respuesta a una pregunta sobre la transformación del edificio para el Mundial. “Queremos que la gente venga, se divierta y vea que los rusos somos amigables”.

Minutos más tarde, una mesa cercana con una decena de aficionados panameños comenzó a gritar: “¡Rusia! ¡Rusia!”, para reconocer la sorprendente ventaja del equipo local (le ganó 3-1 a los egipcios).

Las únicas alusiones al oscuro pasado del edificio se encuentran en las profundidades del extenso menú de cócteles del restaurante, donde los borrachos conocedores podrán notar el B Sample —tequila, sambuca y salsa Tabasco—, el nombre de la muestra suplementaria de orina que se solicita en las pruebas olímpicas de dopaje. El trago con una base de ajenjo se llama Meldonium, que curiosamente resulta ser el nombre de la sustancia prohibida que provocó la suspensión de Maria Sharapova del tenis.

Continue reading the main story Foto Meldonium es un cóctel que comparte nombre con una droga prohibida para mejorar el rendimiento atlético, meldonio. Credit Denis Sinyakov para The New York Times

“¿El B Sample es amarillo?”, preguntó Richard McLaren, el investigador que pasó gran parte de 2016 investigando qué había sucedido en el laboratorio de Sochi y publicó un informe abarcador al respecto usado por la Agencia Mundial Antidopaje (y sí es amarillo).

“En efecto, reconoce algunas de las cosas que pasaron, pero al mismo tiempo las trivializa”, agregó McLaren. “Comprendo el humor en ello”.

La mayoría de los comensales, aun los más versados en los detalles del melodramático escándalo, parecían no percatarse del pasado sospechoso del edificio.

“¡No sabía que eso había pasado aquí!”, exclamó Karla Espinosa, una aficionada al fútbol originaria de la ciudad de Panamá. “Voy a tomar una foto para enseñársela a mis amigos”.

Continue reading the main story Foto En 2014, este edificio albergaba una operación para encubrir dopaje atlético. Credit Denis Sinyakov para The New York Times

Hace cuatro años, Rodchenkov formuló con orgullo un cóctel conocido como la Duquesa: una mezcla de tres esteroides anabólicos con whisky Chivas Regal para los deportistas y con vermut Martini&Rossi para las atletas.

“Qué ironía”, comentó Richard Pound, el presidente fundador de la Agencia Mundial Antidopaje, quien encabezó una primera investigación sobre el dopaje ruso. Pound mencionó que pensaba que el escándalo de dopaje había ensombrecido la Copa del Mundo, aunque “tal vez la sombra no sea tan grande ni tan oscura como debería ser”.

Aunque el restaurante bromea acerca de la historia del edificio, a los funcionarios del deporte ruso no les pareció tan divertido el escándalo, puesto que le valió a la nación el pago de una multa de 15 millones de dólares a inicios de este año. El equipo de atletismo de Rusia sigue vetado de las competencias internacionales y las autoridades regulatorias internacionales les han retirado la certificación a las operaciones antidopaje del país.

“Creo que todavía está ensombrecido el asunto”, opinó Fernando Camacho, un hincha de la selección mexicana de 24 años que estaba de visita en Sochi y vive en Chester, Nueva Jersey. Camacho dijo que recordar el escándalo en curso confería un toque de “sobriedad” a las que, salvo por ese detalle, son unas festividades alegres.

El martes por la noche, las bebidas del restaurante, a juzgar por el desenfreno de los vítores y las celebraciones tras silbatazo final del Rusia-Egipto, tuvieron el efecto opuesto.

Continue reading the main story Foto En el estadio Fisht, en Sochi, está programado que haya seis partidos de la Copa del Mundo. Credit Denis Sinyakov para The New York Times
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Los mosaicos aztecas que podrían resolver un misterio mesoamericano

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 14:00
Continue reading the main story Foto Un mosaico turquesa reconstruido que fue recuperado del Templo Mayor, el principal templo de la ciudad azteca de Tenochtitlán, ubicada en lo que hoy es Ciudad de México Credit Oliver Santana/Editorial Raíces

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Con sus tonos brillantes de verde y azul, la turquesa era una valiosa piedra preciosa para los antiguos aztecas y mixtecas de Mesoamérica, la región que se extiende desde la zona central de México hasta Centroamérica. Utilizaban este mineral para crear brazaletes, adornos nasales, mangos para puñales de sacrificio y también para diseñar mosaicos complejos de guerreros que adornaban sus escudos ceremoniales e intimidantes estatuas de serpientes con dos cabezas.

Durante más de un siglo, los arqueólogos han cuestionado los orígenes de la turquesa utilizada en estas hermosas piezas de arte y joyería. Debido a que los científicos no han encontrado mucha evidencia de extracción de turquesa en Mesoamérica, algunos investigadores han utilizado la presencia de artefactos fabricados con turquesa en esta zona como evidencia de intercambio comercial de larga distancia con civilizaciones antiguas a miles de kilómetros en el suroeste de Estados Unidos, donde se han encontrado minas de turquesa.

Sin embargo, un análisis geoquímico reciente de turquesa azteca y mixteca indica que el mineral no es originario del suroeste estadounidense, sino de Mesoamérica. El hallazgo, publicado el 13 de junio en la revista Science Advances, también pone en duda la idea de que había un contacto considerable entre las culturas mesoamericana y del suroeste de Estados Unidos antes de la invasión española en el siglo XVI.

A Alyson Thibodeau, una geoquímica del Dickinson College, en Pensilvania, y autora principal del artículo, le dieron un frasco lleno de piezas de turquesa que estaban asociadas con mosaicos de Mesoamérica. Muchas habían sido extraídas de ofrendas en el Templo Mayor, que era el templo principal de la antigua ciudad azteca de Tenochtitlán, donde actualmente se ubica Ciudad de México. Las piezas datan en su mayor parte de finales del siglo XV. Algunas de las muestras provienen de piezas sueltas asociadas con mosaicos de turquesa de estilo mixteco que se encuentran en las colecciones del Museo Nacional de los Amerindios del Instituto Smithsonian.

Continue reading the main story Foto Un escudo estilo mixteca decorado con turquesa. Los hallazgos hacen dudar sobre que los mesoamericanos y las culturas del suroeste de lo que actualmente es Estados Unidos interactuaron abundantemente antes de la Conquista española. Credit Frances F. Berdan

Después de raspar los bordes de las piezas para desprender las sustancias adhesivas, Thibodeau las molió individualmente y las disolvió en ácido. Después analizó las muestras para encontrar sus huellas isotópicas, las cuales proporcionaron una perspectiva sobre sus orígenes.

Un día que se quedó hasta muy entrada la noche en el laboratorio, obtuvo sus primeros resultados.

“Vi aparecer el número y estoy segura de que bailé de alegría por todo el laboratorio”, dijo Thibodeau.

“No solo tienen firmas isotópicas que son absolutamente coincidentes con la geología de Mesoamérica, sino que son completamente distintas de las firmas isotópicas de los depósitos y artefactos de turquesa del suroeste que hemos visto hasta ahora”.

Thibodeau dijo que aunque los arqueólogos no han encontrado restos de minas de turquesa en Mesoamérica, eso no significa que no haya habido.

La turquesa se forma cerca de la superficie como producto de la erosión del cobre, generalmente provocada por las lluvias o el agua subterránea. Mesoamérica tiene muchas minas de cobre, dijo, lo cual sugiere que alguna vez pudo haber habido depósitos de turquesa en la región. Las firmas isotópicas que encontró en los artefactos de turquesa también coincidieron con las firmas de depósitos de cobre encontrados en Mesoamérica.

David Killick, un antropólogo de la Universidad de Arizona y coautor del artículo, añadió que los hallazgos ofrecen pistas acerca de la magnitud de las interacciones durante ese periodo entre los mixtecas y aztecas, así como también con las culturas circundantes.

“La evidencia sugiere cada vez más que no hubo contacto organizado entre los mesoamericanos y el suroeste estadounidense”, dijo Killick.

Categorías: Noticias

Jacinda Ardern es la primera mandataria que da a luz en 28 años

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 13:21
Continue reading the main story Foto Jacinda Ardern con su hija recién nacida y su pareja, Clarke Gayford Credit Oficina de la primera ministra de Nueva Zealanda, vía Associated Press

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WELLINGTON, Nueva Zelanda — La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, dio a luz hoy a su primera hija, con lo que se convirtió también en la primera mandataria mundial en casi tres décadas en tener un bebé mientras sigue en el cargo.

Ardern anunció el embarazo en enero, lo que desató un debate en su país y en el mundo sobre la situación de las madres trabajadoras y la excepcionalidad que es que haya mujeres embarazadas en los niveles más altos del poder político. Antes de su elección, en octubre de 2017, un reportero incluso cuestionó a la primera ministra sobre si la maternidad podría interferir con su capacidad de gobernar, a lo que ella respondió que era “inaceptable” hacer tal pregunta.

Ardern anunció el nacimiento en sus redes sociales e indicó que ella y su pareja no habían elegido aún un nombre para la recién nacida. Ardern, de 37 años, dio a luz en el mayor hospital público de su nación, en Auckland, mientras que el vice primer ministro Winston Peters asumió el mando de manera interina.

Ahora la primera ministra tomará seis semanas de periodo de maternidad antes de regresar al trabajo, cuando su pareja, el conductor de un programa sobre pesca Clarke Gayford, se quedará en casa para la crianza.

La última vez que una mandataria dio a luz cuando estaba en el cargo fue en 1990, cuando nació la segunda hija de la entonces primera ministra paquistaní Benazir Bhutto.

Esa hija, Bakhtawar Bhutto Zardari, felicitó a Ardern por Twitter.

En los veintiocho años desde el nacimiento de Zardari, varias mujeres han llegado hasta puestos ejecutivos de sus países, pero ninguna ha estado en la sala de maternidad en ese tiempo. La misma Bhutto enfrentó críticas en 1990 por tener a una hija mientras estaba en el poder; líderes de oposición en Pakistán acusaron que el “país se quedaría sin liderazgo mientras estaba hospitalizada”, según una noticia de ese momento.

Bhutto le transfirió el poder a la legisladora Nusrat Bhutto, su madre, mientras daba a luz; un día después del parto anunció que estaba de regreso en el cargo. (Bhutto fue asesinada en 2007).

Helen Clark, una de dos otras mujeres que ha sido primera ministra neozelandesa, dijo el jueves en un correo que el país ha tomado la noticia del embarazo y el parto de Ardern como algo cotidiano. “Es muestra de la madurez de nuestro país y de la aceptación de que combinar la carrera con una familia es una elección que las mujeres son libres de tomar”, dijo Clark, quien fue mentora de Ardern.

Categorías: Noticias

Ojo con los riesgos de la operación ocular con láser

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 13:00
Continue reading the main story Foto Justin Puglisi durante la intervención quirúrgica láser Lasik en el estado de Nueva York. El procedimiento de quince minutos se realizó 700.000 veces el año pasado. Credit Uli Seit para The New York Times

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Desde que le operaron los ojos con láser, Geobanni Ramírez ve todo por triplicado.

La intervención quirúrgica, que según sus expectativas mejoraría su visión, dejó al artista gráfico de 33 años batallando con una sensibilidad extrema a la luz, visión doble y distorsiones visuales que crean halos alrededor de los objetos brillantes y convierten los faros de los autos en estrellas cegadoras.

Sus ojos están tan secos e irritados que se pone gotas cada media hora; a veces, le arden “como cuando picas cebolla”. Su visión nocturna es tan deficiente que salir una vez que ha oscurecido es un peligro.

Sin embargo, Ramírez dice que su cirujano opina que el suyo es un caso exitoso.

“Mi visión se considera de 20/20, porque veo todas las aes, bes y ces de la tabla”, dijo Ramírez. “El problema es que veo tres aes, tres bes y tres ces”.

Ninguno de los cirujanos a los que consultó le advirtió que podría tener un daño permanente después de la operación con láser.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó las primeras operaciones con láser para corregir la visión en la década de los noventa. Aproximadamente 9,5 millones de estadounidenses se han sometido a una operación ocular con láser, atraídos por la promesa de que se trata de un arreglo rápido que les permitirá deshacerse de los molestos anteojos y lentes de contacto.

También hay una percepción generalizada entre los pacientes, alimentada por muchos oftalmólogos que practican esta operación, de que el procedimiento es casi a prueba de bobos.

No obstante, desde 2008 algunos pacientes que se habían sometido a esta intervención quirúrgica y sus familiares testificaron en una reunión de la FDA acerca de su visión deficiente y el dolor crónico que condujo a la pérdida de sus empleos e incapacidad, aislamiento social, depresión e incluso suicidios.

Todavía hay importantes cuestionamientos sobre los riesgos tanto a corto como a largo plazo y las complicaciones de este procedimiento son cada vez más comunes.

Continue reading the main story Foto Desde su operación Lasik hace dos años, Geobanni Ramírez sufre distorsiones visuales y dolor ocular, entre otras complicaciones. Ninguno de los cirujanos que él consultó le advirtió de efectos secundarios permanentes, afirma. Credit Tamir Kalifa para The New York Times

Un estudio clínico reciente llevado a cabo por la FDA sugiere que las complicaciones experimentadas por Ramírez no son poco comunes.

Casi la mitad de todas las personas que tenían ojos sanos antes de la operación ocular con láser desarrollaron distorsiones visuales por primera vez tras el procedimiento, según reveló el estudio. Casi un tercio desarrollaron, también por primera vez, el síndrome de ojos secos, una complicación que puede causar incomodidad grave.

Muchos oftalmólogos insisten en que la operación ocular con láser es el procedimiento más seguro que se puede realizar en los ojos —algunos dicen que es el procedimiento médico más seguro, punto— y que las complicaciones graves son “extremadamente raras”.

Ciertos cirujanos aceptan que es posible que la visión de los pacientes presente una regresión después de la intervención quirúrgica y que a veces necesiten usar anteojos. Sin embargo, la mayoría de los que practican este procedimiento sostienen que la irritación, los ojos secos, la visión doble y otras distorciones visuales, como las padecidas por Ramírez, ceden en unos cuantos meses en la mayoría de los pacientes.

Ese fue el caso de Justin Puglisi, de 39 años, un mensajero que trabaja en la Guardia Nacional Aérea de Estados Unidos. Experimentó ojos secos durante algunas semanas después de someterse a una corrección láser de la vista en septiembre, pero ahora ya no necesita usar gotas humectantes para los ojos.

“Es lo mejor que he hecho en la vida por mí”, dijo Puglisi, quien vive en Baldwin, Nueva York.

Con frecuencia los cirujanos señalan la popularidad del procedimiento como prueba de su éxito: la operación ocular con láser se llevó a cabo en cerca de 700.000 ojos en 2017, una cantidad mayor que los 628.724 de 2016, de acuerdo con Market Scope, una empresa de estudios de mercado enfocada en la industria oftálmica.

Continue reading the main story Foto Eric Donnenfeld con su paciente Justin Puglisi en Consultores Oftálmicos en Long Island. "Es lo mejor que he hecho para mí", dijo Puglisi. Credit Uli Seit para The New York Times

Los investigadores de la Universidad Estatal de Ohio analizaron los datos clínicos presentados a la FDA por los fabricantes del sistema lasik. En 2007, los investigadores informaron que aunque la mayoría de los cerca de 4500 pacientes habían logrado una visión de 20/20 o 20/40 seis meses después del procedimiento, el veinte por ciento presentaba sequedad ocular grave o peor que antes de la operación.

Un porcentaje similar experimentó resplandor, halos y problemas para conducir de noche “graves o peores”.

Los cirujanos que practican la lasik dicen que el procedimiento ha mejorado con el tiempo, y un análisis de un cirujano realizado en 2017 de los datos más recientes entregados a la FDA por los fabricantes concluyó que en muchos pacientes los problemas de la visión se resolvieron finalmente.

Aun así, un año después de la intervención quirúrgica, el porcentaje de los casi 350 pacientes que tuvieron dificultades leves al conducir de noche había aumentado ligeramente al 20 por ciento, mientras que el porcentaje con resplandores y halos leves se había más que duplicado, llegando a cerca del 20 por ciento en cada una de las categorías. El porcentaje con sequedad leve fue de más del doble, pues alcanzó el 40 por ciento.

Cortando nervios al interior del ojo Continue reading the main story Foto Un paciente durante un procedimiento Lasik en Consultores Oftálmicos en Long Island. La operación usa un láser para reducir la curvatura de la córnea. Credit Uli Seit para The New York Times

La lasik —que se traduce como queratomileusis in situ asistida por láser— elimina la necesidad de los lentes porque da una nueva forma a la córnea, el domo transparente y redondo que cubre la parte frontal del ojo. La función de la córnea es enfocar la luz de la retina en la parte posterior del ojo.

Los cirujanos que practican la lasik usan un láser ultravioleta para reducir la curvatura de la córnea en las personas miopes y acentuarla en los hipermétropes.

El cirujano usa primero un anillo de succión para aplanar el ojo y cortar una especie de tapa en la córnea, y luego la dobla para revelar la sección del medio, llamada estroma. A continuación, el cirujano usa pulsos de un láser controlado por computadora para destruir una parte del estroma y coloca de nuevo la tapa.

Todo el procedimiento, que cuesta 4176 dólares en promedio, usualmente termina en menos de quince minutos. La mayoría de las pólizas de seguro médico no lo cubren porque se considera un procedimiento cosmético u opcional.

Cynthia MacKay, una de las pocas oftalmólogas que se ha pronunciado en contra del procedimiento, dijo que la operación puede dañar el ojo porque corta nervios minúsculos de la córnea, la adelgaza y la hace más débil, además de alterar de manera permanente la forma del ojo.

Dijo que después de la intervención quirúrgica ocular con láser, todas las personas pierden sensibilidad a los contrastes, la capacidad de distinguir tonos de gris, en cierto grado. Es un procedimiento opcional, enfatizó, que no proporciona ningún beneficio que no pueda obtenerse usando anteojos o lentes de contacto.

“No hay nada malo con los ojos que se han sometido a la operación con láser excepto el hecho de que necesitan anteojos para ver de lejos”, dijo MacKay. “Ven bien antes del procedimiento y deberían ver igual de bien tras el procedimiento, pero no es así”.

John Vukich, presidente del comité de cirugía clínica refractiva de la Sociedad Estadounidense de Cirugía Refractiva y de Cataratas, reconoció que las distorsiones visuales son un posible efecto secundario de la lasik, pero que los avances tecnológicos han reducido el riesgo.

“Ningún ojo es ópticamente perfecto, y todos los ojos (con o sin lasik) tienen al menos algún grado de distorsiones de orden alto. Estas irregularidades pueden causar distorsiones visuales”, escribió en un correo electrónico.

La autora principal del estudio, Malvina Eydelman, directora de la división de dispositivos oftálmicos y para oídos, nariz y garganta del Centro de Dispositivos y Salud Radiológica de la FDA, dijo que los investigadores habían concluido que el estudio clínico de muchos millones de dólares había sido demasiado pequeño para producir resultados significativos y que el objetivo del estudio había cambiado de determinar cuántos pacientes tenían problemas funcionales a desarrollar un cuestionario que podría usarse en investigaciones futuras.

“La FDA no tiene el dinero ahora para llevar a cabo el estudio originalmente planeado, que era estimar el porcentaje de pacientes con dificultades para llevar a cabo sus actividades usuales como resultado de síntomas posteriores a la operación lasik e identificar los factores de riesgo predictivos para esos pacientes”, dijo Eydelman.

Aunque la gente haya experimentado dificultades, dijo Eydelman, estas no fueron “significativas”. Una vocera de la FDA añadió que muchos pacientes “se acostumbran a los síntomas con el tiempo”.

¿Ojos secos o con dolor? Continue reading the main story Foto Sarah Clair dijo que el dolor por la sequedad de sus ojos era tan intensa que sentía "como si alguien me hubiera dado un puñetazo en la cara". Credit Julia Rendleman para The New York Times

El estudio clínico de la FDA hizo poco para resolver el debate sobre la enfermedad de los ojos secos. Muchos pacientes dicen que el término es un nombre inapropiado, que no describe el agudo dolor ocular que han seguido experimentando años después de la operación.

“Cuando escuchas: ‘Puedes tener ojos secos’, no parece algo importante”, dijo Sarah Clair, de 26 años, de Richmond, Virginia, quien se sometió a una operación láser en 2016. Sin embargo, su síndrome de ojos secos no se resolvió como le prometieron y un año después de la operación se había convertido en un dolor intenso que se sentía “como si alguien me hubiera dado un puñetazo en el rostro”, dijo Clair.

Muchos cirujanos que practican la lasik desestiman las afirmaciones de dolor grave o lo califican de extraordinariamente raro. No obstante, los oftalmólogos que estudian el dolor dicen que su forma de pensar ha evolucionado en los últimos años y que ahora reconocen que este procedimiento quirúrgico es uno de varios que pueden conducir a un dolor neuropático, el causado por daño en los nervios.

Otras operaciones oculares, como la de cataratas, pueden tener el mismo efecto.

“Cada vez que realizas una operación y cortas tejido, dañas nervios. No importa si es una intervención quirúrgica de senos o de ojos”, dijo Anat Galor, profesora adjunta de Oftalmología Clínica del Bascom Palmer Eye Institute de la Universidad de Miami.

Eydelman, de la FDA, dijo que con la lasik, “como con otros procedimientos médicos, hay riesgos”, pero que la FDA la considera “segura y eficaz cuando se le emplea para lo que está destinada de acuerdo con el uso aprobado”.

Los críticos responden que la lasik debería tener un estándar de seguridad más alto que otros procedimientos médicos, puesto que es opcional.

“Aunque sea solo un dos por ciento quienes tienen probabilidad de presentar problemas que reduzcan su capacidad de visión, eso significa que son miles de personas las que se arriesgan cada año”, dijo Morris Waxler, un alto funcionario de la FDA jubilado que lamenta el papel que desempeñó en la aprobación de la lasik hace veinte años. “¿Cuál es el nivel aceptable de riesgo cuando operas ojos sanos?”.

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México intenta (otra vez) detener un grito homofóbico

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 12:00
Continue reading the main story Foto Fanáticos mexicanos en Moscú Credit Facundo Arrizabálaga/Epa-Efe, vía Rex, vía Shutterstock

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MOSCÚ — La Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut) y por lo menos dos de sus jugadores estrella retomaron este jueves una campaña para poner fin a un grito homófobo que algunos aficionados han lanzado desde hace años.

Sus esfuerzos responden a una sanción de la FIFA por 10.000 dólares a la federación “por la mala conducta de un grupo de fanáticos mexicanos, con relación a cantos discriminatorios e insultantes” durante el partido contra Alemania del domingo, dijo Femexfut en un comunicado. La multa fue acompañada por amenazas de consecuencias más serias si el grito sigue usándose.

El delantero Javier “Chicharito” Hernández y el mediocampista Andrés Guardado publicaron mensajes en sus redes; el primero, como una historia en su cuenta de Instagram y el segundo, por medio de Twitter.

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Demostremos que como mexicanos nuestros valores son de respeto y cordialidad. Nos han recibido con los brazos abiertos, es hora de mostrar que somos excelentes visitantes. pic.twitter.com/pjyPWKPsDF

— Andrés Guardado (@AGuardado18) June 21, 2018

Femexfut también envió mensajes, tanto en español como en inglés, a la afición por medio de sus cuentas, con la advertencia más directa de que quienes están en Rusia podrían perder su Fan ID y, con ello, su acceso a los estadios y a eventos mundialistas.

El comunicado de FIFA sobre la multa y el veto a la palabra que gritan algunos fanáticos amagó con posibles sanciones mayores para la selección mexicana, al declarar un “enfoque de tolerancia cero hacia la discriminación”, y se reportó que los observadores y monitores antidiscriminación comenzarán a identificar y expulsar a los seguidores que participen en el grito si este es usado en los próximos partidos, contra Corea del Sur y Suecia.

Pero las advertencias de la FIFA quizá no sean más que amenazas vacías: sancionó a México por lo menos una decena de veces por los “gritos homofóbicos” durante la etapa de clasificación a la Copa. El año pasado les dio el poder a los árbitros de dar un anuncio público a todo el estadio o incluso detener un partido si se usa el grito, pero esto no sucedió en el partido del domingo.

La Concacaf anunció su propio plan antidiscriminación el año pasado, y un día después de ese anuncio se escuchó el grito durante un partido de México en Denver.

Los aficionados mexicanos que usan el grito aseguran que es parte de una porra sin afán discriminatorio; que “puto”, usualmente un insulto a hombres homosexuales en México, se usa en este contexto como “cobarde” o “inepto”.

México por mucho tiempo ignoró el grito, pero en años recientes ha intentado erradicarlo. Chicharito también participó en una campaña pública para que se dejara de usar en 2016 y se han creado etiquetas en redes para crear conciencia sobre lo ofensivo del término. La federación también emitió “reglas de civilidad” en las que dice explícitamente: “Te pedimos que No grites ‘PUTO’ durante los encuentros”.

Sin embargo, sigue siendo uno de los cánticos comunes en partidos mexicanos: “¡Eeeeeeeeeeh…” cada vez que un portero rival está por sacar y “… puto!” en cuanto golpea el balón.

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Reseña: En ‘Jurassic World: El reino caído’ el dinosaurio más salvaje no basta

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 11:00
Continue reading the main story Foto Queda claro cuáles son los verdaderos protagonistas de “Jurassic World: el reino caído”. Credit Universal Pictures

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Algunos de los pósteres de Jurassic World: El reino caído prometen que “el parque ya no existe”. La intención probablemente es que sea un presagio, pero a mí me suena como a que ya no está lo más divertido. Y la verdad es que la parte sobre un “reino caído” también es poco clara. Aunque quizá el error es pensar que esas palabras tienen algún sentido, punto. Porque esta película no tiene mucho interés en tener sentido.

Pero podrían decirse cosas mucho peores sobre un filme de este tipo. Cuando se estrenó la primera parte de Parque Jurásico, en 1993, era una parábola y un ejemplo de la ambición humana llevada a extremos. Un visionario con buenas intenciones pero descaminado (Richard Attenborough) usa ingeniería genética para revivir a especies extintas hace mucho tiempo. Otro (Steven Spielberg) usa efectos visuales y especiales para el mismo fin. Los resultados son algo ridículos, pero también escalofriantes, emocionantes y, a momentos, dan qué pensar.

Eso era soberbia; lo de ahora es el negocio. Cuando revivió la franquicia en 2015 con Jurassic World: Mundo jurásico, una de las películas malas que más recaudó en taquilla en la historia, se desperdició el carisma de los reptiles enormes y el encanto del elenco humano por darle más importancia a una mezcolanza extraña de momentos con superproducción.

El reino caído, dirigida por el español J. A. Bayona, es en ciertos sentidos una película menos ambiciosa y más tonta que su predecesora; justamente por esa razón, es más divertida. Los sucesos tienen un toque cursi y jocoso como de científico loco, sobre todo cuando los dinosaurios están persiguiendo a personas, o viceversa. Y eso sucede a menudo.

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Bayona y los guionistas Colin Trevorrow (quien dirigió la película anterior) y Derek Connolly (coautor de ese filme previo) intentan remediar los toques sexistas que se volvieron la mayor crítica de Mundo jurásico: esta vez Bryce Dallas Howard no se la pasa corriendo en tacones para escapar de dinosaurios. Hay un chiste visual con referencia a la cabellera del presidente estadounidense, Donald Trump. Que nada de esto se confunda con un interés en discutir la actualidad. Porque los cuestionamientos éticos relativamente interesantes que eran parte del Parque Jurásico desde un inicio —¿hasta qué punto los humanos deben trastear la naturaleza? ¿Qué le debemos a criaturas imaginadas?— son tan mínimas como para ser invisibles. ¡El parque ya no existe! Mejor regresemos a casa.

Y es que los realizadores parecen haber pensado que es buena idea tener contenidas a las criaturas digitales en espacios interiores. Aquella isla tropical queda vaciada para que los protoanimales estén en una mansión en el norte de California, supuestamente para protegerlos de una política de reextinción, pero en realidad para crear superarmas y subastarlas a los malos.

Quienes obstaculizan el camino de esos malos incluyen a Maisie (Isabella Sermon), la nieta del dueño de la mansión Benjamin Lockwood (James Cromwell), quien estuvo involucrado en la creación del primer parque; la cuidadora de Maisie, Iris (Geraldine Chaplin), y el asistente de Lockwood, Eli (Rafe Spall). Claire Dearing (Howard) se reúne con aquel intrépido especialista en conducta animal Owen Grady (Chris Pratt) y se suman también Zia Rodríguez (Daniella Pineda) y Franklin Webb (Justice Smith), versiones más jóvenes y ñoñas de los personajes secundarios que ahora parece tienen que aparecer en cualquier película de acción, cual cliché.

La verdad no me importan esos clichés. Hay momentos en los que El reino caído hace guiños y parece reconocer su propia ridiculez, y acoge su estatus como filme que solo pretende entretener a una audiencia en busca de un lugar con aire acondicionado. Pero es muestra de que en el ambiente actual del entretenimiento es una imposibilidad genética, no solo una especie en peligro de extinción, la película de serie B que también es sincera. Todo tiene que ser agresivamente autoburlón u excesivamente ominoso. El reino caído no logra mezclar las dos: hace algunas referencias apocalípticas al estilo de El planeta de los simios e intenta meter toques de humor irónico; todo lo demás se siente hecho a medias.

Continue reading the main story Foto Bryce Dallas Howard está de regreso, ahora como activista de los derechos de dinosaurios. Credit Universal Pictures

El elenco también parece estar solo medianamente involucrado. La afabilidad con toques machistas de Pratt pierde cada vez más su encanto y el personaje de Howard está formulado para que sea la mujer fuerte de la historia, pero de manera demasiado genérica. Fuera de Toby Jones, los villanos no se sienten diabólicos: los dinosaurios tienen más personalidad.

Sin embargo, no tienen tanta como antes. La capacidad de generar asombro, terror y empatía —el propósito de la franquicia— ha disminuido pese a que las capacidades de esas imágenes creadas por computadora han aumentado. Entonces supongo que los lemas en los carteles sí tienen sentido. El reino ha caído. El parque ya no existe. Ahora es un minizoológico.

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Después de un suicidio: la culpa de los que se quedan

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 10:00
Continue reading the main story Foto Una foto familiar de alrededor de 1976 de la autora y su padre, quien realizó múltiples intentos de suicidio.

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Cuando era chica, mi padre pensaba en maneras de quitarse la vida tantas veces como yo tenía que comprar zapatos nuevos. Planeaba usar píldoras cuando me compraron mis mocasines; monóxido de carbono, cuando mis sandalias; navajas cuando mis Doc Martens. Yo tenía 4, 10 y 28 años cuando mi padre hizo sus intentos más dañinos.

Lo encontramos: a un lado del camino, a un lado de la cama, en la cochera de mi abuela cuando intentó hacer su tumba en el gran Oldsmobile azul al que llamábamos Orca.

Cuando no estaba tratando de suicidarse, yo lo consideraba un superhéroe. Recuerdo mis pensamientos de niña: está vivo hoy y hoy, y también hoy. Lo he amado lo suficiente para mantenerlo con vida.

Era una carga terrible sentir que yo era responsable de mantenerlo vivo. Trataba de no hacer ruido. Si mi hermana y yo nos reíamos, podríamos hacerlo enojar, lo que después lo pondría triste. ¿Eran más mis ganas de reír que de ver a mi padre con vida? Aprendí a no pedir cosas, como dinero para ir a comer pizza con mis amigos después del colegio. Si él no tenía dinero para darme, se sentiría culpable y eso lo deprimiría. ¿Quería más una rebanada de pizza que ver a mi padre con vida?

El razonamiento era tan simplista como ilusorio.

Ahora entiendo que fracasaba en sus intentos debido a la casualidad y al arrepentimiento por igual, y después se mantenía vivo gracias a la terapia y los medicamentos, así como a sus estancias hospitalarias cuando necesitaba un cuidado más intensivo.

Sorpresivamente, después de todos sus intentos para acabar con su vida, mi padre murió en julio pasado cuando lo atropellaron dos autos mientras caminaba con un amigo al costado de una calle, rodeados de una espesa neblina mañanera. La investigación policiaca confirmó que fue un accidente.

Cuando me levanté hace unas semanas con la noticia de que Anthony Bourdain se había suicidado a los pocos días de la noticia de que Kate Spade también lo había hecho, me invadió una enorme tristeza por dos motivos: porque ya no estaban y porque habían sufrido mucho.

No obstante, lloré por sus seres queridos y sus amigos, a quienes imaginé recordando sus últimas interacciones, tratando de encontrar las señales que no vieron, la oportunidad que deberían haber tomado, el punto en el tiempo en que podrían haberlo salvado o haberla rescatado.

Twitter, Facebook e Instagram estallaron con pena y compasión. Es algo hermoso darse cuenta de cuánto amor hay en la gente. Es verdaderamente alentador escuchar las llamadas de lucha para eliminar el estigma de las enfermedades mentales. Ver a extraños compartir sus propios números telefónicos: ¡Llámame! ¡Llámame! Si alguna vez te sientes así, ¡llámame!

Sin embargo, los mensajes que exhortan a la gente a ayudar a sus seres queridos o a extraños llevan un reverso escondido y no intencionado: que si una persona logra quitarse la vida, la gente a su alrededor quizá no le prestó suficiente atención ni hicieron su mejor esfuerzo.

Me preocupa el efecto que estos mensajes puedan tener en aquellos que perdieron a alguien que se suicidó, haciendo que su pena sea aún más profunda y con una capa adicional de culpa.

“En lugar de pensar: ‘Ojalá pudiera haber arreglado esto’, si pudiéramos usar estos momentos como llamadas de atención para pensar: ‘Quiero estar más presente, atento, conectado y ser empático en general’, eso sería mucho más productivo”, dijo Gregory Dillon, profesor adjunto de Medicina y Psiquiatría en la Escuela de Medicina Weill Cornell. “Además, quizá si todos hiciéramos eso —y si la comunicación, la comprensión y la empatía fueran mejores en general— quizá habría menos situaciones como esta”.

No podría haber salvado a mi padre de las toneladas de metal que se abalanzaron sobre él cuando esos autos lo atropellaron, así como no podría haberlo salvado de las píldoras que tragó, la navaja que empuñó o el monóxido de carbono que inhaló.

Eso no significa que no deberíamos estar presentes, ser amorosos, estar involucrados. Tampoco significa que no deberíamos ofrecer consejos, herramientas, empatía. Debemos tratar. Con todas nuestras fuerzas.

“Es cruel culparnos a nosotros mismos y a otros por algo que estuvo, a fin de cuentas, fuera de nuestro control”, dijo Lakeasha Sullivan, psicóloga en Nueva York. “Pero podemos soportar la carga en conjunto. Podemos comenzar a involucrarnos en conversaciones reales —conversaciones nacionales— sobre la vocecita dentro de nosotros que a veces nos hace preguntarnos cuál es el significado de la vida y permite que la desesperanza y la desesperación se instalen en nosotros”.

Es imperativo que tratemos de ayudar a la gente a encontrar un camino de salida para su dolor, uno que no termine en la muerte, pero necesitamos reconocer que, si logran su cometido, no es porque nuestro amor haya fracasado.

Categorías: Noticias

El hombre que se entrenó para narrar el Mundial en quechua

The New York Times - Jue, 06/21/2018 - 07:12
Continue reading the main story Foto Luis Soto, a la izquierda, presenta un programa deportivo diario en quechua con Percy Chile y Saturnino Pulla en Radio Inti Raymi en Perú. Credit Angela Ponce para The New York Times

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El idioma de los partidos de fútbol está lleno de frases, metáforas y clichés que reflejan la vida moderna: un entrenador que estaciona el autobús, un mediocampista que lanza cohetes, un delantero que hace una bicicleta y anota. Pero a 3352 metros de altura, en los Andes peruanos, el vocabulario cambia. Ahí es donde Luis Soto, quien conduce un programa deportivo a diario en Radio Inti Raymi, está narrando en su lengua nativa, el quechua, la primera aparición de Perú en la Copa del Mundo desde 1982.

Soto narra las acciones que suceden en el campo de juego con referencias que resultan más cercanas a su hogar en Cusco, Perú. Cuando un mediocampista controla el balón y neutraliza ataques está sachando la tierra. Cuando un jugador patea el balón con fuerza, comió mucha quinua. Y cuando Edison Flores, una de las grandes estrellas de Perú, anotó un gol contra Ecuador que ayudó a que el equipo clasificara a la Copa del Mundo en Rusia, Soto dijo que el jugador construyó carreteras donde solo había unos senderos estrechos.

Antes de eso, el narrador tuvo que solucionar un problema básico: encontrar una palabra para decir balón. El quechua fue creado por los antiguos incas y la única palabra para balón que, según él, se usaba en Cusco, se refería más bien a una esfera hecha de piezas de piel de cuello de llama y que se usa en las ceremonias religiosas.

“No existía el término, entonces lo adaptamos”, comentó.

Después de consultar con los jugadores locales, Soto decidió utilizar qara q’ompo, que significa bola de cuero, o esfera. Es uno de los casi 500 términos y frases que ha reunido a lo largo de la última década en lo que quizá sea el único diccionario quechua de fútbol en el mundo. El narrador lo comparte sin costo con cualquiera que esté interesado.

El quechua es una tradición oral que se escribe en transliteración en español y varía en distintas partes del país y el continente. Soto, como la mayoría de los hablantes de quechua, aprendió el idioma en casa, no en el contexto de una formación académica. Su diccionario de fútbol refleja solo su experiencia e interpretación regional. Los expertos de la lengua de otras partes de Perú, por ejemplo, dicen que las palabras ruyruku y haytana también se han utilizado para referirse a un balón.

Con el fin de prepararse para la Copa del Mundo, Soto, de 44 años, pasó meses practicando con videos de partidos para perfeccionar su velocidad y tono, sabiendo que sus radioescuchas —cientos de miles de ellos— están viviendo por primera vez en su lengua nativa el importante momento deportivo de Perú.

Soto estuvo en el estudio de la radio en Cusco con sus colegas Saturnino Pulla y Percy Chile el sábado, cuando Perú debutó en el Mundial con un partido en el que cayeron 1-0 ante Dinamarca. Le dijo a su audiencia que la derrota se sentía como un vacío en las nubes.

Continue reading the main story Foto Soto, al centro y Chile narran el gol del Cienciano, un equipo del Cusco, durante un juego reciente. Credit Angela Ponce para The New York Times Continue reading the main story Foto El Estadio Inca Garcilaso de la Vega en el Cusco, sede del Cienciano Credit Angela Ponce para The New York Times

Sin embargo, casi de inmediato comenzó a mirar hacia adelante, al segundo partido de Perú en contra de Francia, cuando quizá pueda gritar su primer “Gooooool”, que se dice igual en quechua y en español.

Soto celebra el quechua mientras Perú toma medidas para revitalizar esta lengua históricamente marginada e intenta lidiar con el racismo en contra de los pueblos indígenas, que conforman cerca de una quinta parte de la población del país.

En 2016 salió al aire el primer noticiero diario totalmente en quechua en la televisión pública, y el gobierno reclutó a dos jugadores del equipo peruano que está en la Copa del Mundo, Flores y Renato Tapia, para que divulgaran un mensaje de tolerancia en una campaña publicitaria nacional.

Durante los partidos de repechaje intercontinental contra Nueva Zelanda el año pasado, cuando Perú consiguió clasificar a la Copa del Mundo, el Ministerio de Cultura estrenó anuncios televisivos y publicaciones en las redes sociales en las que Flores y Tapia declaraban: “Soy afroperuano, indígena, mestizo. ¡Peruano como tú!”.

Flores dijo que quería participar porque la discriminación sigue siendo un problema serio en Perú, dentro y fuera del campo. En los últimos cinco años, se han registrado por lo menos diez incidentes racistas en la liga de fútbol peruana, en los que los fanáticos les gritaron epítetos despectivos a los jugadores durante los partidos, según reportes de los medios.

Continue reading the main story Foto Edison Flores, a la derecha, persiguiendo el balón durante el juego que Perú perdió 1-0 contra Dinamarca. Fue la primera aparición de la selección peruana en un Mundial en 36 años. Credit Martin Meissner/Associated Press Continue reading the main story Foto Renato Tapia controlaba el balón en el primer partido de Perú en el Mundial de Rusia 2018. Él y Flores apoyaron una campaña gubernamental contra el racismo. Credit Martin Meissner/Associated Press

“En el Perú se da más la discriminación por la clase, se le ponen muchos apelativos a la gente, muchas veces, por el clasismo que se da contra los indígenas”, dijo Flores en una entrevista telefónica. “Las clases altas creen que pueden decir y hacer lo que quieran, pero eso debe acabar”.

La pobreza acecha a las comunidades indígenas en Perú, un país de 32 millones de habitantes donde la desnutrición infantil y los índices de analfabetismo son más altos entre los hablantes de quechua, de acuerdo con el Banco Mundial.

Soto dijo que su esfuerzo es parte de una lucha en contra de la vergüenza y la intolerancia que ha provocado que algunos padres dejen de enseñarles la lengua a sus hijos. El censo de 2007, el más reciente que está disponible, reveló que el quechua es la lengua materna de 3,4 millones de personas, cerca del once por ciento de la población. El Ministerio de Cultura ha dicho que es probable que cuando se publiquen los resultados del censo de 2017 se evidencie que ha disminuido el porcentaje de la población peruana que habla quechua.

“La globalización ha generado una especie de miedo, de odio, al idioma quechua”, comentó. “Los jóvenes, que empezaron a emigrar a la ciudad, eran marginados por hablar quechua o por la misma vestimenta o por algunas iconografías de la vestimenta. El progreso hizo que la gente le fuera perdiendo amor y pasión a su idioma original”.

Cuando Soto comenzó las transmisiones hace quince años, fue un pionero. A veces los programas de televisión invitaban a hablantes de quechua, contó, generalmente solo para decir unas cuantas palabras a manera de presentación de un segmento de música folclórica o algún festival.

En ese entonces, Soto leía las noticias en la radio. Cuando el equipo local de Cusco, el Cienciano, venció al River Plate de Argentina y ganó la Copa Sudamericana en 2003, se preguntó por la posibilidad de transmitir partidos de fútbol en quechua.

Continue reading the main story Foto Soto ha compilado un glosario con cerca de 500 términos de fútbol en quechua. Credit Angela Ponce para The New York Times

Soto, que transmitió su primer partido de la selección nacional en 2004, compiló su glosario de términos de fútbol principalmente preguntándoles a los lugareños cómo describían lo que estaban haciendo. Después practicó con la pronunciación y la incorporación de esas palabras en el ritmo veloz de los partidos.

El desafío más complicado, dijo, ha sido interpretar lo que ve en el campo y conectarlo con la cultura andina, para que su audiencia pueda identificarse con la emoción que intenta transmitir.

“Nuestra cosmovisión andina siempre ha estado vinculada a las montañas, a los ríos, al canto de las aves, a las flores, los animales, entonces lo que nosotros hacemos en la transmisión en quechua es que le damos ese ingrediente especial a la gente que nos escucha”, comentó Soto.

Cuando el balón se eleva mucho más allá de la meta o un jugador la lanza a las gradas, Soto dice que la pelota está en hanaq pacha, o el mundo de allá arriba, una de las tres dimensiones del universo según la mitología inca.

Continue reading the main story Foto Chile y Soto afuera del estadio en el Cusco. Como narradores, ellos interpretan lo que ven en los partidos e intentan conectarlo con la cultura andina. Credit Angela Ponce para The New York Times

Cuando el equipo se desempeña bien, Soto habla de tareas colectivas tradicionales realizadas en las comunidades indígenas, como poner el techo en la casa nueva de un vecino.

Pero revivir el quechua no ha sido fácil.

“Cuando empezamos hace quince años la gente se burlaba de mí”, dijo Soto. “Nos decían que no íbamos a ganar dinero, porque la gente quechua no tiene dinero, que no íbamos a ganar en publicidad. Pero no lo hacemos por dinero, lo que hacemos es por reivindicar el quechua y que la gente se sienta representada”.

Categorías: Noticias

Los santos patronos uruguayos del gol

The New York Times - Mié, 06/20/2018 - 20:35
Continue reading the main story Foto Simpatizantes de Uruguay animan a su selección durante el partido contra Arabia Saudita, el 20 de junio de 2018. Credit Khaled Elfiqi/Epa-Efe, vía Rex, vía Shutterstock

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SALTO, Uruguay — “Seamos optimistas, pero con prudencia”, dijo la astróloga de un programa matutino, y aquella advertencia, a tan solo horas del partido contra Arabia Saudita, no causaría mayor revuelo si no fuera porque estábamos en Salto, ciudad de origen de Luis Suárez y Edinson Cavani, los dos máximos goleadores celestes de todos los tiempos, ambos nacidos con solo unas semanas de diferencia bajo el signo de Acuario, en 1987, el año del conejo.

¿Cuáles fueron las variables astrológicas que permitieron que en una ciudad de poco más de 130.000 habitantes, y a tan poca distancia temporal, se pergeñaran tales exponentes? ¿Será la cantidad de potreros por kilómetro cuadrado? ¿Una extraña vitamina en las naranjas de la zona? ¿O será la fama de Salto como uno de los principales centros de avistamientos de ovnis?

Sea cual sea la respuesta, caminás por la Avenida Uruguay y Salto se comporta como un padre demasiado orgulloso de sus hijos, aquel que ante desconocidos abre una y otra vez la billetera para mostrarle sus fotos.

Continue reading the main story Foto Luis Suárez, delantero de Uruguay, celebra después de anotar el gol de su equipo contra Arabia Saudita durante el partido del grupo A de la Copa Mundial de Rusia, el 20 de junio de 2018. Credit Ryan Pierse/Getty Images

Cuadra a cuadra: carteles de los dos ídolos se disputan las esquinas en restaurantes, tiendas deportivas, liceos, kioscos y panaderías. La metáfora llega a su paroxismo en la esquina Sarandí, donde uno se topa con una estatua tamaño real de Luis Suárez, polo turístico en el que no pocas veces la gente posa mordiéndole el hombro, en referencia al famoso Chiellini affaire.

Una estatua de Cavani está prevista en breve, restableciendo en Salto un equilibrio magnético entre las dos figuras. Entre los salteños Cavani es una figura más popular, redundándose en el aspecto sencillo y dado del delantero del Paris Saint Germain.

“Cuando viene lo podés ver cualquier día con su camioneta, yendo a pescar con su viejo, o comiendo una milanesa al pan en la avenida principal”, dice Federico, productor de un programa radial. Otros señalan su rol activo en la comunidad, visitando asiduamente los pagos y realizando donaciones o eventos como “El juego de las estrellas”, donde se suelen recaudar cerca de 50.000 dólares para actividades benéficas.

La figura de Suárez permanece un poco más esquiva, quizás por las diferencias biográficas de ambos: mientras Cavani vivió en Salto hasta los quince años, Luis Suárez se fue a Montevideo a más temprana edad, bajo el cuidado de su madre, en una situación mucho más delicada. “Hay algo medio traumático del recuerdo de Salto en Suárez”, dicen varios salteños, mientras dos centímetros de barba freudiana les crece en el mentón.

Continue reading the main story Foto El delantero uruguayo Edinson Cavani competía por el balón con Abdullah Otayf, mediocampista de Arabia Saudita, en el partido celebrado en el Rostov Arena, el 20 de junio de 2018. Credit Pascal Guyot/Agence France-Presse — Getty Images

Pero las diferencias van más allá. En la selección, los dos siempre se mostraron como dos figuras antitéticas y complementarias. Por un lado Suárez, héroe dionisíaco que en su agresividad y picardía encarna el fútbol real, el de los centímetros robados al diablo. Y por otro lado Cavani, hombre de Dios, con voz suave y angelical, figura apolínea que se despliega en toda la cancha.

Por mucho tiempo Cavani fue el hombre sacrificado que disparaba récords en el GPS, a veces pareciendo que jugara tanto de lateral como de punta, mientras que Suárez cosechaba entre los claros que quedaban en el área rival. Con el tiempo —y sobre todo con la explosión del primero en el Paris Saint Germain— las funciones de ambos se fueron emparejando, con un rendimiento actual más regular y sostenido de Edinson.

Suárez sigue siendo brillante en esa capacidad de pescar en un agujero en el hielo, pero el estilo del Barcelona lo fue circunscribiendo a un terreno cada vez más acotado, recortándole las largas carreras que realizaba en el Liverpool; algo que tiene completo sentido con la forma de jugar del azulgrana, pero que para la Celeste, acostumbrada a romper líneas tirando pelotazos y esperando lo mejor, le ha terminado por jugar en contra.

A poco de empezar el partido, la plaza de los Treinta y Tres Orientales de Salto explotaba de niños, todos ellos con unas improvisadas camisetas de papel, con sus nombres escritos con crayolas en sus espaldas. Uruguay: el país donde los niños prefieren dibujarse un 9, un 21, o un 3, antes que un 10. Y en cierto punto esto puede explicar, más que la astróloga del comienzo, el presente y porvenir de nuestro seleccionado.

Continue reading the main story Foto Edinson Cavani se abraza con Luis Suárez mientras celebran el final del partido entre Uruguay y Arabia Saudita, el 20 de junio de 2018. Credit Khaled Desouki/Agence France-Presse — Getty Images

El 4-4-2 idéntico al utilizado en el partido contra Egipto muestra una falencia evidente: te da equipo compacto, con buen balance entre líneas, pero solo requiere que el rival te tape los extremos, para que todo tu equipo avance como si jugara bajo el agua. Ante la ausencia de un enganche, Uruguay una y otra vez se diluía en sus mismos avances, quedándole poco margen a Matías Vecino y Rodrigo Bentancur para que administraran la pelota o habilitaran a los salteños.

Para peor, el argentino Juan Antonio Pizzi pudo extender a noventa minutos lo que había querido mostrar en los (¿ocho? ¿cinco?) primeros minutos de su seleccionado de Arabia Saudita: una vertiginosa capacidad de pases y control de posesión. Si hubiera un campeonato del “monito” (o el rondo como se le conoce en otros países), Arabia nos habría ganado por goleada. Pero el fútbol uruguayo difícilmente se entiende desde lo empírico: el gol llegó, otra vez, desde el córner, con Suárez aprovechando una inocentada del arquero y de la defensa, pateando incómodo y mordido hacia el segundo palo.

El resto del partido circuló por los mismos carriles, con ese automatismo clásico de los equipos asiáticos y un Uruguay que parecía que con solo quererla un poco más, podía (pero no quería).

Continue reading the main story Foto Un fanático uruguayo afuera del estadio Arena Rostov después del partido entre Uruguay y Arabia Saudita Credit Marcos Brindicci/Reuters

Al terminar el partido la plaza se vació y Salto se va a dormir la siesta como quien cae en un pozo. Los niños se van contentos, más allá de la queja de alguno que se imaginaba una lluvia de goles (y más que nada, de Cavani). Tienen cuatro años. Sus recuerdos del partido serán otros, minúsculas magdalenas proustianas: quizás el grito del gol, las mejillas tironeadas por la pintura celeste, el enojo de que la bandera de otro compañero era más linda que la que le tocó.

Pero de fondo permanecerá la idea de que fue un día feliz. Uruguay cumplió con vencer su tan ocurrente tendencia a la catástrofe y al milagro y ya está en octavos. Comparo la infancia de muchos de nosotros, vapuleada por ausencias mundialistas, problemas disciplinarios y actuaciones paupérrimas, y sigue sorprendiéndome ver a estos niños en un mundo donde es normal, hasta esperable, que Uruguay llegue a segunda fase.

Los niños del caballo de madera, los de los años felices.

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El mundo Mundial 9: La realidad se cansó de tanta broma

The New York Times - Mié, 06/20/2018 - 19:06
Continue reading the main story Foto Isco y Diego Costa celebran el gol de España en el partido contra Irán Credit Roman Kruchinin/Agence France-Presse — Getty Images

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La columna El mundo Mundial de Martín Caparrós en The New York Times en Español comentará día tras día lo que suceda en Rusia 2018.

BARCELONA — Alguna vez la realidad debía empezar a adecuarse a los prejuicios. Hasta ahora, en este Mundial, la realidad se pareció muy poco a lo que preveíamos, se nos puso rebelde. Pero hoy estaba cansada y se dejó ganar.

Se suponía que las diferencias entre España e Irán serían extremas y los iraníes se lo creyeron y el viejo Freud se reía en un rincón murmurando sobre la profecía autocumplida. Porque los once iraníes se encerraron en su área y no salían. Entonces los españoles se dedicaron a darse mil y un pases, un gigantesco tikitaka, en pro de su muy noble voluntad de entrar al arco contrario con la pelota entre las piernas.

No era fácil, no les sucedía. Durante todo el primer tiempo el guion se repitió sin mengua: siete u ocho iraníes atrincherados en su área y diez españoles pasándose la bola en sus inmediaciones, con alguna penetración de Isco —un jugador bastante extraordinario— o de Iniesta —un señor tan fino y elegante—, alguna filigrana de David Silva —el armador discreto— y alguna arremetida de Diego Costa o Sergio Ramos —los grandotes del barrio—.

Pero la pelota no se dignaba entrar: ni siquiera se acercaba al arco y los iraníes parecían satisfechos. Era desesperante. Dos equipos decididos a seguir haciendo lo mismo todo el tiempo, con los mismos resultados: nada. Así que el partido se volvió, como se dice en español de aquí, un coñazo.

Entonces empecé a preguntarme cómo podría solucionarse este formato que se viene repitiendo tanto en esta Copa, donde uno no quiere y el otro no puede y todo se embadurna. Imaginaba cosas: por ejemplo, que habría que encontrar la forma de que los partidos de un Mundial no solo puedan decidirse por knockout sino también por puntos. O sea: que si en la cancha no se sacan diferencia, si terminan 0 a 0 o 1 a 1, otras cuestiones los decidan.

Una opción sería que hubiera, digamos, un Comité Internacional de Sabios que estableciera un sistema de premios y castigos para los países participantes, que los obligara a buscarse la vida.

Se me ocurrían ejemplos: que un país con pena de muerte pierde dos puntos; un país paraíso fiscal pierde uno y medio; un país que mata muchos periodistas pierde tres; uno con presidentes presos pierde dos puntos por cabeza; uno con miembro de familia real preso quizá pierde medio —pero se discute—; más de 20 por ciento anual de inflación pierde tres cuartos; más de 25 por ciento de pobres pierde seis; decapitaciones habituales tipo Arabia Saudita pierden cuatro puntos; fabricación de armas pierde tres; prohibición de mujeres en los estadios, como Irán, pierden punto y medio; más de un tercio de votantes fascistas pierde catorce puntos; rechazo de refugiados pierde dos y medio; monarquía efectiva pierde tres; monarquía constitucional uno y tres cuartos. Y habría que discutir si, junto con las pérdidas, se establece también un mecanismo de ganancias: como que un Estado completamente laico como el uruguayo gana un punto, o salud pública universal y buena gana seis.

Y todo el arte, por supuesto, está en que nadie conozca de antemano los premios y castigos sino desvelarlos después de cada partido, así ningún equipo puede especular con ellos y los dos tienen que tratar de ganar a toda costa para no llegar hasta esa instancia. Pero si llegan, por fin, no es el fútbol sino la patria entera la que se juega sobre el campo su destino. No sé si es muy viable, pero el partido se había hecho aburridísimo.

Hasta que, a los diez minutos del segundo, un iraní decidió salvar la tarde y acabar con el tedio y la injusticia y rebotó la bola en la rodilla de Diego Costa y derrotó a su arquero. Entonces sus compañeros se dieron cuenta de que estaban perdiendo y se lanzaron a jugar, y casi lo consiguen. O, mejor dicho: creyeron que lo habían conseguido cuando la pelota entró, bastante cómoda, en el arco español y todos lo gritaron como locos.

Iban quince minutos y una docena de iraníes saltaban y festejaban, tanto que no se enteraron de que el árbitro pidió que se calmaran. Pero alguien los buscó, los desabrazó, les dijo que ese gol podía no serlo; los iraníes interrumpieron el festejo, esperaron nerviosos. Si algo distinguía —hasta ahora— al fútbol era que todo sucedía en tiempo más o menos real y ante la vista de todos. El árbitro tenía una opinión y la imponía, pero todos veíamos lo que estaba pasando. En cambio ahora, 22 jugadores y cuántos millones de personas esperamos a que alguien, en un cuarto lejano y oscuro, dijera si ese gol existe o ha existido. El VAR, al fin, dijo que no.

Y el partido se estiró un rato más, sin grandes aspavientos. España ya tenía lo que quería y prefirió guardarse la pelota, mientras Irán ahora intentaba con bastante arrebato lo que un poco antes le parecía imposible o, si acaso, indeseable. No empató de milagro.

Así que ganó España y completó un día tremendo de Cruzada: cuatro equipos más o menos occidentales y cristianos derrotaron a cuatro equipos oficialmente musulmanes. Vencieron, además, los cuatro equipos predecibles: se ve que la realidad se cansó de tanta broma.

Entre ellos, Uruguay le ganó 1 a 0 a Arabia y se clasificó. A los argentinos nos gusta que nos guste ver ganar a Uruguay: nos hace sentir buenos, generosos, tremendamente rioplatenses. Hoy otra vez lo celebramos. Dos equipos ya entraron en octavos: son el más chico y el más grande del Mundial, el organizador de la primera Copa y de la última, Uruguay y Rusia. Los demás, en el medio, temblequean de susto: nada está decidido. Mañana, sin ir más lejos, Messi y su banda se juegan casi todo. La Argentina tirita, y lo peor es que nos acostumbramos.

Categorías: Noticias

Trump ordena detener juntos a padres e hijos y acaba con las separaciones familiares

The New York Times - Mié, 06/20/2018 - 16:31
Continue reading the main story Foto La orden ejecutiva que el presidente Trump firmó el miércoles dice que los funcionarios continuarán procesando penalmente a todas las personas que crucen la frontera de manera ilegal, pero deberán localizar o construir instalaciones donde las familias permanezcan unidas. Credit Al Drago para The New York Times

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El presidente Donald Trump cedió a una enorme presión política el miércoles y firmó una orden ejecutiva que acaba con la práctica de separar a las familias de migrantes que cruzan de manera ilegal hacia Estados Unidos. Las personas seguirán siendo detenidas pero se permitirá que padres e hijos permanezcan juntos durante tiempo indefinido en los centros de reclusión.

“Vamos a tener fronteras fuertes y muy fuertes, pero vamos a mantener unidas a las familias”, dijo Trump mientras firmaba la orden en la Oficina Oval. “No me gustaba ver a las familias separadas ni los sentimientos que eso provoca”.

La orden dice que los funcionarios continuarán enjuiciando penalmente a todos los que cruzan la frontera ilegalmente, pero deberán localizar o construir instalaciones que puedan mantener juntas a las familias, padres e hijos, en lugar de separarlos mientras sus casos legales son examinados por los tribunales.

La orden ejecutiva de Trump le ordena a los abogados del gobierno que soliciten la modificación de un decreto de 1997, conocido como el Acuerdo Flores, que actualmente le prohíbe al gobierno federal mantener a los niños en detención migratoria —incluso si están con sus padres— durante más de veinte días.

Pero no queda claro si el tribunal aceptará esa solicitud. De lo contrario, es probable que el mandatario se enfrente a un desafío legal por parte de los activistas de inmigración en nombre de las familias que están detenidas en instalaciones improvisadas.

Las historias de los niños separados de sus padres y las imágenes de adolescentes en instalaciones de detención con jaulas han detonado una crisis política total para Trump y los legisladores republicanos, quienes están desesperados por responder a los críticos que han calificado la medida como “inhumana” y “malvada”.

Trump se ha negado durante semanas a poner fin a la política de “tolerancia cero” de su gobierno, que ha causado la separación de más de 2300 niños de sus padres, bajo el argumento de que la alternativa sería abrir a la fuerza las fronteras del país y permitir a los inmigrantes cruzar la frontera de manera ilegal para permanecer en Estados Unidos.

No obstante, el presidente, furioso por los ataques que ha recibido en los últimos días, ha estado reflexionado sobre una salida a la crisis, afirman personas que conocen de cerca su forma de pensar. Los funcionarios de Seguridad Nacional prepararon la orden ejecutiva que fue diseñada para acabar con las separaciones familiares.

Flanqueado por el vicepresidente Mike Pence y Kirstjen Nielsen, la secretaria de Seguridad Nacional, Trump prometió no ceder en el enjuiciamiento a personas que trataban de ingresar ilegalmente a los Estados Unidos.

“Mantendremos una frontera muy poderosa y continúa la tolerancia cero”, dijo Trump. “Tenemos tolerancia cero para las personas que ingresan ilegalmente a nuestro país”.

Y agregó: “La frontera sigue igual de difícil, pero queremos mantener unidas a las familias”.

El decreto mantendría juntas a las familias, aunque no queda claro cómo Trump planea hacer uso de la autoridad legal con el fin de superar las limitaciones legales para el tratamiento adecuado de los niños bajo la custodia del gobierno; eso impidió que el presidente Barack Obama recluyera juntas a las familias durante la ola de inmigración ilegal de hace dos años.

Además, el mandatario podría enfrentar rápidamente otro desafío legal de su autoridad ejecutiva, de la misma forma en que él mismo atacó a Obama por abusar del poder de su cargo con una orden ejecutiva migratoria en 2014.

Si bien las acciones de Trump parecen ser insuficientes ante el clamor para terminar con la política de “tolerancia cero”, sería un paso atrás notable para un presidente que firmemente se ha negado a disculparse en casi cualquier otro contexto. También sería una demostración del poder político de las imágenes de niños inmigrantes para cambiar la opinión pública.

Personas cercanas al presidente afirman que él sigue convencido de que sus políticas migratorias son apropiadas y necesarias. Sin embargo, se dice que Trump está cada vez más frustrado por las críticas que recibe y consciente de que está atrapado en el debate legal que su gobierno ha desatado.

Algunos asistentes indican que Trump es consciente de que sus acciones podrían quedar atascadas en batallas legales que tardarían años en resolverse. Sin embargo, el presidente y sus aliados creen que tomar acciones presiona a los demócratas al eliminar las críticas de que Trump está separando a los niños de sus padres.

Categorías: Noticias

Las Chicas Locas: más de 300 almas que sudan salsa

The New York Times - Mié, 06/20/2018 - 15:30
Continue reading the main story Foto Credit Landon Nordeman para The New York Times

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Oculto del mundo, cuatro pisos abajo, un sudoroso mar de fiesteros —que giran, ruedan y dan vueltas— transforma el estudio de baile Dancesport en una de las fiestas de salsa más grandes de la ciudad. Camina por la calle 34 un domingo por la tarde y es posible que te encuentres con una probada del conjunto de trompetas y los ritmos insistentes que flotan en el aire.

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Landon Nordeman y Gareth Smit para The New York Times

Se trata de Las Chicas Locas, una fiesta semanal de salsa que invade el salón de baile cada domingo por la tarde, y no termina sino hasta las primeras horas de la mañana del lunes, cuando la mayoría de los neoyorquinos están en el quinto sueño. Alrededor de trescientos a cuatrocientos bailarines bajan hasta el oscuro espacio —iluminado por una mezcla de luces multicolores y navideñas— para asistir a una fiesta que heredó su nombre de un restaurante ahora cerrado en Chelsea, donde comenzó. También hay salones de clase más pequeños para bailes latinos y africanos (como la bachata y el kizomba), pero casi toda la fiesta se encuentra en el frente, donde la temperatura del salón se eleva mientras los cuerpos se multiplican.

Continue reading the main story Foto Bailarines del Estudio de Baile Latino Nieves practicando detrás de bambalinas Credit Landon Nordeman for The New York Times Continue reading the main story Foto Samer Jordan y Jennifer Feliz, bailarines del Estudio de Baile Latino Nieves Credit Landon Nordeman para The New York Times

“Puedes entrar y bailar con alguien que sea principiante o con un campeón italiano de cuatro torneos”, dijo acerca de Las Chicas Locas Kaleb Hughes, de 40 años, un estudiante en el Estudio de Baile Latino Nieves en Brooklyn.

Kelsey Burns, de 26 años, quien da clases en el estudio de salsa Piel Canela en Midtown, dijo que disfrutaba la creatividad y los desafíos del baile en grupo en Las Chicas Locas. “Siempre salgo de ahí con más energía que la que tenía al entrar”.

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Landon Nordeman y Gareth Smit para The New York Times Continue reading the main story Foto Credit Landon Nordeman para The New York Times

La salsa neoyorquina, en la que las parejas comienzan su ritmo a la cuenta de dos, es en su mayoría lo que verás en el estudio de Las Chicas Locas. (Algunos bailarines que los visitan desde otras ciudades podrían empezar a la cuenta de uno y a veces la música cambia cuando hay una pausa de bachata).

Continue reading the main story Foto Fernando Polanco y Jessica Churgin Credit Landon Nordeman para The New York Times

“Puedes entrar y bailar con alguien que sea principiante o con un campeón italiano de cuatro torneos”.

Kaleb Hughes, estudiante en el Estudio de Baile Latino Nieves

Burns explicó que la idea de los movimientos controlados en la salsa neoyorquina la diferencia de otros tipos. “No se expande”, comentó ella. “Es lineal, muy compacta y un poco más rápida. Cada bailarín tiene su propio estilo y brilla, en el momento en que te alejas de tu pareja y bailas a tu ritmo. Puedes jugar con ellos un momento antes de que te tomen de nuevo”, agregó.

“Conozco a muchas personas por sus manos, cuerpos o físico, pero no puedo decirte cómo se llaman”, dijo.

Continue reading the main story Foto Julia Tucker y Chad Plummer Credit Landon Nordeman para The New York Times Continue reading the main story Foto Credit Landon Nordeman para The New York Times

El DJ seguirá tocando música mientras haya bailarines moviéndose. Alrededor de las once de la noche, el DJ detiene la música y les pide a todos que despejen la pista de baile. Los bailarines se convierten en el público; vitorean, gritan y chiflan mientras los profesionales o los estudiantes salen de atrás para hacer una presentación.

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Landon Nordeman y Gareth Smit para The New York Times Continue reading the main story Foto Samantha Ramos y Justin Crim Credit Landon Nordeman para The New York Times Continue reading the main story Foto Credit Landon Nordeman para The New York Times

Los bailarines varían cada semana y las presentaciones tienen un gran rango de estilos y niveles. Algunos son campeones que muestran sus rutinas galardonadas, pero la mayoría llega desde escuelas locales de baile en los cinco distritos y estados circundantes. La multitud los saluda con entusiasmo a todos.

“Hay un sentimiento de libertad que disfrutas cuando bailas salsa”, dijo Meagan Larkin, de 33 años. “Como alguien que no creció con el baile latino en casa, de verdad fue emocionante adoptarlo y aprender a sentirme segura con el movimiento”.

Continue reading the main story Foto Bailarines del Estudio de Baile Latino MDN Credit Landon Nordeman para The New York Times Continue reading the main story Foto Yolotzi Terrazas, Samantha Tong, Renee Zou y Claudia Jara posan antes de entrar a la pista. Credit Landon Nordeman para The New York Times

La salsa requiere de confianza y expresión, así como de talento, y todo eso se demostró durante los varios domingos que pasamos en la pista de baile de Las Chicas Locas para documentar una serie de técnicas y experiencias, así como la alegría que la salsa les inyecta a los bailarines.

“La salsa le da libertad a tu alma”, dijo Talia Berger. “Adopto mi verdadero yo cuando la bailo”.

Cada fin de semana, Xiomaris Cotto Ríos, quien trabaja con el organizador de la fiesta, Alejandro Bouza, sigue siendo uno de los rostros amigables en Las Chicas Locas. “Es muy distinto de lo que hago en mi trabajo de todos los días”, dijo, refiriéndose a su empleo como investigadora científica. “A veces necesitas desconectar tu cerebro. Para mí, esta es mi manera de sentirme renovada”.

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